40 años después de cultivar su huerta, recibe una carta que cambia todo: ahora sus huevos son “residuo peligroso”
Un hombre de Bélgica descubre que la tierra en la que ha vivido y cultivado durante décadas está ahora contaminada por PFAS por culpa de una decisión tomada en los años 80.
Durante cuatro décadas, la vida de Stef Boone fue de lo más sencilla: cuidaba de su huerta, recogía verduras y huevos propios y vivía en contacto directo con la naturaleza de Bavikhove, un bello pueblo rural al oeste de Bélgica. No obstante, todo cambió en cuanto recibió una carta oficial que alteró por completo su visión del lugar en el que había establecido su hogar. En ella se indicaba que sus tierras están dentro de una zona contaminada por PFAS, un grupo de sustancias químicas persistentes que pueden afectar gravemente a la salud.
Según relatan en el medio Nieuwsblad, esta notificación llegó como a raíz del escándalo de 3M en Amberes, en el que una importante planta de la compañía estadounidense terminó contaminando suelos agrícolas y aguas subterráneas. Ante este desastre medioambiental, el gobierno belga instó a municipios de toda Flandes a analizar posibles focos de contaminación, y tristemente, Bavikhove es uno de ellos. Lo más fascinante del asunto es que el origen del problema se remonta a los años ochenta. Por aquel entonces, durante unas obras en el río Leie, se terminaron introduciendo sedimentos mezclados con metales pesados y residuos industriales en un entorno natural sensible. Los vecinos protestaron al enterarse de esto, pero las obras siguieron adelante y el daño quedó enterrado bajo tierra durante décadas.
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Stef ya no puede disfrutar de los deliciosos huevos de su corral porque son un peligro para la salud
Y ahora es cuando están saliendo a la luz las consecuencias de aquel suceso. Stef se ha pasado los últimos 40 años consumiendo productos de su propia huerta ecológica, por lo que se vio en la obligación se someterse a análisis médicos para comprobar si la contaminación lo había afectado. Los resultados mostraron niveles de PFOS y PFAS muy por encima de los niveles que se consideran seguros. A día de hoy, este agricultor padece una enfermedad autoinmune y presenta un colesterol elevado difícil de controlar, problemas que la comunidad científica identifica con más frecuencia en zonas afectadas por este tipo de sustancias nocivas.
A pesar de su situación, Stef no quiere iniciar acciones legales contra los responsables, ya que a día de hoy sería complicado identificarlos y a su edad ya no tiene la energía para involucrarse en un proceso judicial tan largo y complejo. Por tanto, a partir de ahora continuará con su vida adaptándose a esta nueva realidad. A día de hoy sigue consumiendo las verduras de su huerto, pero ha dejado de comer los huevos que ponen sus gallinas, ya que según le han dicho, concentran una alta carga de PFAS y se consideran “residuo peligroso”. Se trata de un cambio de vida realmente triste.
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