Política

La megaconstrucción que puede cambiar el suministro del gas en Europa

El gasoducto transcaspiano podría suponer una fuente alternativa para Europa y una mayor independencia del gas ruso.

DPA vía Europa Press
De El Ejido (Almería), estudió periodismo en Málaga y trabajó en Cope y La Opinión de Málaga. En Madrid hizo un máster en periodismo internacional. Inquieto por naturaleza, le interesa la geopolítica, la exploración, la aventura y el conflicto de Israel y Palestina. Hizo los cursos de periodismo de viajes de El País y de televisión de Atresmedia.
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Turkmenistán y Azerbaiyán planean la construcción de un gasoducto que atraviese el mar Caspio y suministre gas a Europa. Ambos países llevan décadas pensando en el proyecto, que no se termina de materializar, principalmente, por la oposición de países como Rusia e Irán, que temían perder a Europa como cliente y a la influencia de Europa en Turkmenistán y Azerbaiyán.

La situación geopolítica de hoy es otra. Europa se ha desprendido poco a poco del suministro de gas ruso, y desde el comienzo de la guerra de Ucrania busca nuevos proveedores. El gasoducto transcaspiano se presenta ahora como una nueva solución. El proyecto transportaría gas natural desde Turkmenistán a Azerbaiyán a través del lecho marino del mar Caspio. Una vez en Azerbaiyán, se transportaría a los mercados europeos.

Wikimedia Commons

“Tras atravesar el lecho marino, se conectaría a la red de transporte de gas de Azerbaiyán y suministraría gas a Europa a través de gasoductos ya existentes, como el Gasoducto Transanatoliano (TANAP) y el Gasoducto Transadriático (TAP)”, explica la web Atalayar. La ruta supondría una alternativa al gas ruso y podría “alterar significativamente el equilibrio energético de la región”.

Europa podría acceder a las reservas de gas de Asia Central y alejarse aún más de países con los que mantiene tensiones geopolíticas. Sin embargo, según la web mencionada, es posible que Rusia e Irán intentes obstaculizar la construcción del gasoducto porque “reduciría la dependencia de Turkmenistán respecto a ellos”.

Pero también hay otros inconvenientes. Se necesita una inversión considerable, también extranjera, para construir un proyecto de esa magnitud. Y no cualquier país puede hacer tal gasto. “A diferencia del petróleo, que puede transportarse fácilmente en buques cisterna, el gas natural requiere una costosa licuefacción para su envío”, explica Luke Coffey, analista senior de seguridad nacional y política exterior del Hudson Institute.

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