La base de Rota se prepara para una obra de ingeniería civil sin precedentes: “Va a ser algo enorme”
Desde Cádiz ya asumen que esta ampliación va a marcar un antes y un después para acoger el escudo antimisiles estadounidense, compuesto por destructores de la clase Arleigh Burke.
La Base Naval de Rota se va a convertir en un enclave aún más estratégico para las futuras operaciones de la OTAN, tanto para la Armada de Estados Unidos, como para la Armada nacional. Durante más de seis años de obras, se va a duplicar la capacidad de atraque con tres nuevos muelles planeados. Una obra que podría costar cerca de 300 millones.
Y es que la base de ha quedado pequeña, tanto para la actividad de España como para la actividad americana. Cerca de 10.000 personas trabajan en las instalaciones gaditanas, con unos 4.300 estadounidenses, más los casi 2.700 trabajadores que entran cada día a la base.
En 2025, había 44 comandancias de “apoyo logístico y operativo excepcional” a las fuerzas de EE.UU en Europa, África, la Sexta Flota (a la que pertenecen los buques) y la de transportes. Desde 2022 está en Rota el Escuadrón de Ataque Marítimo de helicópteros HSM 79, que dan apoyo a los destructores, y conocido como Los Griffins. Navantia, además, realiza el mantenimiento de los buques, ya es el cuarto astillero gaditano, y también se realiza el mantenimiento de segundo escalón que esas aeronaves.
Rota es el centro neurálgico de la Armada y alberga el Cuartel General Alta Disponibilidad, así como la 14ª Escuadrilla, creada formalmente en 2024 y con sede en la BNR, unidad que opera los nuevos helicópteros NH90 MSPT (Maritime Spanish Tactical Transport), conocidos como “Sable”, helicópteros polivalentes destinados a operaciones anfibias, especiales y de transporte táctico, elevando significativamente las capacidades de la Flotilla de Aeronaves (FLOAN).
La ampliación planteada ahora supone un reto mayor. El anteproyecto se aprobará en este primer semestre de 2026 y las obras deberían comenzar antes de que acabe el año, toda vez que la actividad en el Mediterráneo aumenta y los buques no pueden esperar. El cambio y aumento de capacidad permitirá acoger el despliegue ampliado del escudo antimisiles estadounidense, compuesto por destructores de la clase Arleigh Burke.
Esta semana, en aguas de Oriente Medio, se encuentran de maniobras los EA-18G Growlers del Escuadrón de Ataque Electrónico 133 y los F-35C Lightning II del Escuadrón de Cazas de la Infantería de Marina 314 en el USS Abraham Lincoln (CVN 72); el portaaviones está realizando operaciones de vuelo las 24 horas en apoyo de la seguridad regional. Y pasará por Rota. También se espera que portaaviones Gerald R. Ford llega en unos días proveniente del Caribe con destino Oriente Medio también.
No hay hueco, los muelles actuales no dan. En 2022, tras la Cumbre de a OTAN en Madrid, Biden y Sánchez firmaron que llegarían nuevos destructores; el USS Oscar Austin (DDG 79) llegó a la base en octubre de 2024. El segundo está previsto que lo haga para este año 2026. La ampliación realizada en 2013 a 1.100 metros de superficie de atraque se ha quedado pequeña. “Va a ser algo enorme” ese cambio, dicen.
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Según fuentes conocedoras del proyecto (que va a realizar la empresa española SENER), no va a ser una ampliación cualquiera, la seguridad es un hándicap, un hay que planificar todo al milímetro, el diseño estructural es complejo, por eso los pliegos de condiciones que se presentarán hasta junio son tan importantes. La Base de Rota va a ascender de nivel. Si ya era importante, ahora es clave. El Mediterráneo vuelve al eje del tablero geopolítico, y será epicentro del flanco sur de la OTAN para las próximas décadas.
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