Sociedad

El motivo por el que no existen montañas de más de 9.000 metros

La presión, la tectónica y la erosión marcan el techo natural del planeta.

sebastian alvaro
Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente estudiante del Máster en Periodismo Multimedia Profesional en la misma institución, su trayectoria académica y profesional está marcada por una pasión por la escritura que le acompaña desde la infancia.
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El monte Everest tiene 8.849 metros de altura y sigue creciendo unos pocos milímetros cada año. Un estudio realizado en la década de 1980 analizó que esta montaña podría alcanzar una altura teórica de 45.000 metros, pero en la práctica parece ser que esto no es posible en la Tierra.

Haakon Fossen, profesor de geología de la Universidad de Bergen, comentó al portal ScienceNorway que “las montañas no pueden ser mucho más altas que las que existen ahora”. El motivo es muy simple: a partir de una altitud media de 5.000 metros, la presión se vuelve tan alta que la roca se vuelve plástica en profundidad. Es decir, la roca puede deformarse e incluso fluir.

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El Himalaya se formó como resultado de la colisión de dos gigantescas placas tectónicas hace unos 50 millones de años. “Es más fácil crear montañas altas durante los primeros 15 a 20 millones de años de colisión”, dice Fossen. Después de este tiempo, las fuerzas alcanzan un equilibrio y, cuanto más alta sea la montaña, más alta será su presión.

El Everest o el K2 son excepciones

El experto describe el proceso como algo similar a “la masa de levadura cuando se pone sobre una mesa”. Es por este motivo por el cual las cumbres del Himalaya tienen una altura de unos 5.000 metros. El Everest o el K2 son excepciones, según los expertos, aunque existen teorías que podrían explicar cómo surgió esta poderosa cordillera.

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Hannah Pomella, del Instituto de Geología de la Universidad de Innsbruck, comenta a la prensa que “la tectónica genera la altura”. Es por ello que la altura también influye en que no se creen montañas más altas. “La tectónica no llega lo suficientemente rápido para evitar que los glaciares ‘mosqueen’ la montaña desde un lado”, dice la investigadora.

No solo los glaciares mordisquean la sustancia de las cumbres, también la erosión causada por el viento y el clima. “Básicamente, es el hecho de que tenemos agua, ya sea en forma de hielo, nieve o simplemente lluvia, lo que realmente puede limitar el crecimiento de las montañas”, explica Rachel Headley a la BBC.

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También ocurre que, en cierto punto, la montaña se vuelve tan empinada que se vuelve inestable y se derrumba, comenta Aurora Elmore, experta en geología, a la BBC.

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