Esta forma de ver las cosas no entra dentro de la normalidad humana porque todo el mundo necesita sentir el reconocimiento.
El Madrid ha vencido, el Madrid ha sabido sufrir, el Madrid no ha encajado ningún gol pero, según los comentarios, fueron los vascos los que merecían ganar.
Quitarle legitimidad a este premio porque no gusta el ganador de este año me parece peligroso porque es quitarle legitimidad, por ejemplo, a Luka Modric, vencedor hace tres años.
Se está instalado una constancia en la excelencia que recuerda, en algunas fases, a los grandes momentos de las tres Champions consecutivas.
En el Madrid de hoy, el adjunto al míster (decir segundo me parece un menosprecio) se llama Davide Ancelotti. Nadie lo esconde: es el hijo de su padre.
Las palabras agradecimiento de Florentino Pérez, ayer en su discurso ante la asamblea general ordinaria, dirigidas a Zidane, Sergio Ramos y Varane demuestran que el Madrid tiene memoria.
Frederic Hermel resume la buena sintonía que muestran Benzema y Mbappé fuera y dentro del terreno de juego. Una asociación que puede verse en el Bernabéu.
El brasileño, que tantas alegrías está dando últimamente, fichó por el Real Madrid con 16 años y jugó con el Castilla sólo unos días después de alcanzar la mayoría de edad.
Menos mal que está la convocatoria de la selección nacional de Gales para recordarnos que Bale sigue siendo futbolista. Y que juega o, mejor dicho, que pertenece a la plantilla del Madrid.
Esta Liga va a ser barata, quiero decir que el vencedor final lo hará con muy pocos puntos con respecto a lo que conocimos hace años.
El encuentro de esta noche frente al sorprendente Osasuna parece una buena ocasión para ver a Eden Hazard sobre el césped del Bernabéu
Sí, todas las formas de jugar al fútbol son legítimas y una contra puede ser tan bonita y laudable como un gol marcado después de treinta pases...
Todos necesitamos, que haya un gran y vibrante partido esta tarde en el Clásico para que el mundo vuelva a admirar LaLiga.
Mendy es la pieza que faltaba para que funcione de verdad la defensa del Real Madrid. Por fin.
No les voy a mentir. No soy para nada un admirador de Didier Deschamps, ni como seleccionador, ni como entrenador. Ni siquiera lo era cuando jugaba.
Era imposible imaginar que el Madrid hiciera una oferta tan grande por Mbappé sin el acuerdo previo del jugador pero, hasta ahora, nadie lo había confesado públicamente.
Siempre he pensado, dicho y escrito que ela Liga española era sin ninguna duda el mejor del mundo. Tengo que usar el pasado, porque empiezo a creer que esta opinión mía ya no vale.
Los años han pasado y las previsiones teñidas del color de la esperanza sobre el futuro de Asensio han desembocado, no en las marismas del fracaso, pero sí en la tierra de la decepción.
Benzema ha logrado, con la experiencia y los esfuerzos, la libertad del que sabe que ha cumplido con su deber. Ya no se preocupa del famoso y tan español "qué dirán".
Con una plantilla con sólo dos incorporaciones en dos años, Ancelotti está haciendo milagros. Pues eso, el "método de Carletto" es adaptarse a cualquier situación. Y ganar.
Ver cómo Benzema habla con Vinicius durante los partidos lo dice todo de la influencia que tiene Karim en el estado de gracia actual de su compañero.
El Real Madrid debería ser considerado siempre como uno de los grandes favoritos para ganar la Champions, pero no es el caso esta vez.
La llegada de Eduardo Camavinga ha sido la buena sorpresa de última hora en un mercado de fichajes dominado por la figura de Kylian Mbappé.
El Paris Saint-Germain de los cataríes sigue siendo el Paris Saint-Germain de los cataríes
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