Este Clásico me confunde

Llevo más de veinte años escribiendo en este diario y reconozco que suelo tener referencias más elegantes y más honradas (intelectualmente hablando). Sin embargo, a la hora de pensar en el encuentro de hoy contra el Barça, me ha venido una frase mítica de aquel personaje de prensa amarilla. "La noche me confunde", clamó un día el tal Dinio y esto se ha convertido en un refrán popular chistoso. Pues así es: ¡este Clásico me confunde! Por primera vez desde que sigo de cerca el partido más importante y más mediático del fútbol español (y mundial), no sé cómo abordarlo. No tengo claras mis sensaciones. Por supuesto me apetece que el Madrid le gane a su gran rival. Por supuesto me apetece que Xavi tenga que buscar excusas para justificar su derrota. Por supuesto me apetece que Piqué se enfade y use Twitter para aliviar su malestar.

Por supuesto me apetece que la prensa de Barcelona se invente alguna polémica arbitral. Por supuesto me apetece ver un partido vibrante porque me gusta el fútbol y que, últimamente, la Liga no ofrece la abundancia de calidad que solía ofrecer no hace mucho tiempo. Pero, en el fondo, sé que el Barça no es un contrincante que pueda molestar al equipo de Carlo Ancelotti. Así que miraré este Clásico como un simple ejercicio obligatorio para pasar a la final de esta Supercopa donde sí que habrá un rival peligroso.