El tenis camina a la cuarentena

Mientras las cancelaciones y los aplazamientos continúan sin freno por una u otra razón, por pandemia o por nieve, en los deportes más diversos, balonmano, fútbol sala, ciclismo, baloncesto o fútbol, los circuitos profesionales de tenis se han parapetado en un calendario atípico y en unos requisitos estrictos para avanzar hacia su primer Grand Slam del año: el Abierto de Australia, que se celebrará tres semanas después de lo previsto, del 8 al 21 de febrero. El tenis ya está en marcha con tres competiciones al unísono, dos de la ATP, Delray Beach y Antalya, y una de la WTA, Abu Dabi, que coronarán a los tres primeros campeones de la temporada 2021 este miércoles 13. Paralelamente se están disputando también las fases previas de Australia, que se han sacado fuera de su país, a Doha y a Dubái, para no interferir en el rígido protocolo sanitario al que serán sometidos los tenistas. El resto se prepara en sus lugares habituales: Rafa Nadal, por ejemplo, se ejercita en su Academia junto a Roberto Bautista, uno de los jugadores que usualmente comienza más fuerte el curso.

Un par de días después de estos torneos, entre el 15 y el 17 de enero, los participantes del Open llegarán a Melbourne y Adelaida para encarar una cuarentena de dos semanas, encerrados en hoteles, aunque con permisos mínimos para entrenarse. Las condiciones son de obligado cumplimiento bajo advertencia de duras sanciones, administrativas y penales. Si no aceptas, te quedas en casa, que es lo que parece que ha hecho Roger Federer, según las informaciones que confirman que su baja ha sido por motivos familiares y no por su lesión. A cambio, Melbourne acogerá dos eventos previos, más la ATP Cup, a primeros de febrero, para que los tenistas puedan adquirir ritmo competitivo. Una solución muy exigente, pero imaginativa. La alternativa era dejar el calendario en blanco. Mucho peor.