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Dos finales mejor que una

El inquietante rendimiento de Mireia Belmonte en los Mundiales de Gwangju, a un año de los Juegos de Tokio, está contrastando con el brillante desempeño de las Selecciones de waterpolo, que se han metido en sus respectivas finales y, como premio extra, han logrado la clasificación olímpica. Dos mejor que una. Los dos equipos son competitivos y están acostumbrados a luchar por las medallas internacionales. Hace un año, ambos ya se subieron a los podios de los Europeos de Barcelona, con una plata masculina y un bronce femenino. Este verano trasmiten incluso mejores sensaciones y en los dos casos se han asegurado ya la plata, aunque, una vez lanzados, quieren bañarse en oro. Este viernes es el turno de la femenina, ante su ogro, Estados Unidos. Y el sábado, de la masculina, contra Italia.

Las dos Selecciones han superado a rivales de aúpa por el camino. Las de Miki Oca se cruzaron en cuartos contra Holanda, la actual campeona de Europa. Y los de David Martín batieron en cuartos a Serbia, actual oro olímpico y continental, y en semifinales, a Croacia, vigente campeona mundial. En la final espera un rival en teoría más accesible, Italia, a la que ya se ganó recientemente en la lucha por el bronce de la Copa de Europa. El waterpolo español lleva una buena inercia hacia Tokio 2020, y una causa de esa progresión es, posiblemente, el cambio de reglamento que aplicó la FINA el pasado diciembre, tendente a dinamizar el juego con tiempos de posesión más cortos y con menos interrupciones. Las idas y venidas son constantes. Y España se siente a gusto cuando mete una marcha más.