La brecha entre las selecciones habituales y las que se han colado por la gatera de la ampliación a 32 desluce esta primera fase. Solo cabe mejorar, como le pasa a España.
PorRicardo González

La brecha entre las selecciones habituales y las que se han colado por la gatera de la ampliación a 32 desluce esta primera fase. Solo cabe mejorar, como le pasa a España.
El debut mundialista nos dejó dos Españas, la que salió a verlas venir y la que lavó rápido su cara. Buen sabor de boca final, aunque en esta fase el campeonato está sobredimensionado.
Página60