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El espíritu salvador de Marcos Fernández

No parece un brindis al sol lo del grupo socialista del Ayuntamiento lanzando el órdago de reunir capital local para buscar una solución a la venta del Real Valladolid. Es un paso interesante que activa la situación y que debería haber dado antes el alcalde Jesús Julio Carnero para evitar que se le adelantara la oposición. Porque a estas horas no sabemos de las gestiones del alcalde al respecto ni de que haya mantenido el más mínimo contacto con el propietario del club Ronaldo Nazario. Pero, sea el alcalde o sea Rita la Cantaora, lo importante es que la idea es excelente y que hay que ponerla en marcha con todas las partes implicadas yendo de la mano. No se trata de buscar protagonismos ni héroes, se trata de conseguir que aparezca la solución. Pero hay que activarse ya. Se corre el peligro de que en cualquier momento el brasileño cierre un acuerdo con quien menos convenga y deje el club en unas manos peores de las que ahora está, frase que cerró esta mañana la rueda de prensa de Pedro Herrero.

Y ahora es donde aparece, tres décadas después, otra vez, el nombre de Marcos Fernández. Él marcó el camino. Y aparece porque lo hecho por el histórico empresario y presidente del Real Valladolid fue algo extraordinario. A propuesta del alcalde Rodríguez Bolaños, lideró al grupo de empresarios que dieron un paso adelante, jugándose su propio dinero, para salvar al Real Valladolid de la desaparición. Poco después, se convertía en propietario del club con la conversión de la entidad blanquivioleta en sociedad anónima deportiva. Y fue un gran presidente. Saneó la entidad y la llevó a Europa. Solo una desgraciada enfermedad impidió su continuidad al frente del club. Sus hijos, muy duramente tratados por cometer el error de gestionar mal en las formas el despido de Vicente Cantatore, decidieron vender y poner fin a una etapa exitosa en lo deportivo y en lo económico.

Y ahora vuelve el apellido Fernández a sobrevolar la ciudad como parte de la solución a los males del club, que ahora no son económicos y sí de mala gestión deportiva. Ya en su momento, en los micrófonos de la Cadena SER, Marcos me reconoció su deseo de ayudar, de aportar ese carácter local que se ha perdido, más por cariño y recuerdo a lo que su padre inicio que por otro interés cualquiera. Y en eso estamos. Al margen de otros grupos que hayan tanteado la posibilidad de comprar, un grupo que tuviera participación local, con la presencia de los hermanos Fernández como activos fundamentales, sería una gran solución. Marcos Fernández Fermoselle no quiere estar el frente de la gestión pero sí estar ahí y los acontecimientos no se pueden dilatar. Lo quiera liderar Carnero o no, el paso hay que tratar de darlo. Si Carnero no es la solución, no debe ser tampoco el obstáculo. No creo que su figura sea fundamental para esta operación aunque vendría muy bien. Sin Carnero también se puede lograr y Pedro Herrero lo sabe. El futuro del Valladolid está en juego.

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