JUAN GUTIÉRREZ

Nadal gana tiempo

Su tenis adaptado al dolor fue suficiente para derrotar con solvencia a Djere en su debut, pero no le servirá para aspirar a su 21º Grand Slam y desempatar con Federer.

Rafael Nadal of Spain in action during his first Round Men's singles match against Laslo Djere of Serbia on Day 2 of the Australian Open at Melbourne Park in Melbourne, Tuesday, February 9, 2021. (AAP Image/Dean Lewins) NO ARCHIVING, EDITORIAL USE ONLY  A
DPA vía Europa Press
Juan Gutiérrez
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Rafa Nadal gana tiempo. Ese era su objetivo y así planteó su debut en el Open de Australia. Ya lo había explicado el domingo en la rueda de prensa previa, el día que desveló con más detalles el calvario de dos semanas que arrastra por culpa de una dolorosa contractura en la espalda. “Lo que tengo que hacer es darme opciones de competir, pasar la primera ronda y ganar días para intentar estar mejor”, adelantó el balear. Y con esa meta se plantó ante Laslo Djere, el número 56 del mundo, en su temido estreno oceánico. El examen lo pasó con nota, como bien indica el resultado: 6-3, 6-4 y 6-1, en 1 hora y 52 minutos. De hecho, si alguien viera este marcador sin conocer con anterioridad sus problemas físicos, todo parecería en orden. El clásico partido de primera ronda en un grande, pensaríamos. Pero no sucedió así.

Para combatir el dolor, al que Rafa, para su desgracia, ha estado tan acostumbrado durante su accidentada carrera, ha tenido que cambiar su servicio, el golpe con el que más pena y el que más le cuesta ejecutar. “Saco peor”, admitió Nadal, a la par que admitía que se sentía más a gusto al resto. También utilizó un juego más directo y más plano que de costumbre. Esta adaptación de su tenis a las circunstancias adversas fue suficiente para poder derrotar a Djere con solvencia, pero seguramente no le servirá para aspirar a su 21º Grand Slam, ese desafío divino que le haría desempatar con Roger Federer en el pulso histórico por ser el más grande. Los rivales y las dificultades crecerán con el paso de las jornadas. Por eso, el único salvavidas es que sus limitaciones físicas también disminuyan en sentido inverso. Nadal jugó un partido de supervivencia, esa es la realidad. Como reconoció, micrófono en mano, nada más terminar el choque: “Hoy se trataba de sobrevivir”. Y ahí sigue. Muy vivo. Primer objetivo cumplido.

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