Brady y Gronkowski, un idilio de película

Y Tom Brady lo volvió a hacer. Una vez más. Y van siete. La Super Bowl LV se presentaba como un choque generacional entre Patrick Mahomes y el jugador más laureado de la NFL, pero el duelo no existió. A sus 43 años, Brady dominó la final para dar el segundo título histórico a los Tampa Bay Buccaneers. De paso se convirtió en el segundo quaterback, después de Peyton Manning, en ganar el anillo con franquicias diferentes. Brady no para de batir récords. Si alguien todavía tenía alguna duda, el californiano se confirmó como el más grande de siempre. Lo era antes. Pero su reino sobrepasa el fútbol americano, el debate le eleva al Olimpo del deporte y le sienta junto a sus mayores leyendas: Ali, Pelé, Jordan, Bolt, Phelps, Nadal, Federer, Merckx, Hamilton, Latynina, Serena…

El relato previo a esta Super Bowl apuntaba al enésimo desafío del legendario Brady y a ese duelo de presente y futuro frente a su teórico sucesor Mahomes, pero el guion escondía otra historia digna de película, otro superhéroe: Rob Gronkowski. Su mejor pareja de baile anotó los dos primeros pases de la final, que pusieron tierra de por medio ante los amenazantes Chiefs… y, como todo lo que toca Brady, se transformó en un nuevo récord. Ya son el dúo más anotador de los playoffs: 14 touchdowns, cinco de ellos en la Super Bowl. Ambos han compartido diez temporadas, han comparecido en seis finales y han conquistado cuatro anillos. Pero el detalle que los propone para un guion de Hollywood es que Gronk estaba retirado, harto de sus nueve cirugías, de sus 20 conmociones cerebrales… Se pasó un curso a su aire, de juerga, peleando en veladas de la WWE. Hasta que el fichaje de Brady por los Bucs le animó a reconstruir en Florida la conexión de éxito de los Patriots. Brady cambió de camiseta, Gronkowski regresó a la NFL… ¡Y juntos lo volvieron a hacer!