El balonmano se lanza sin red

Según la vieja Ley del Deporte de 1990, sólo hay dos disciplinas en España consideradas profesionales: el fútbol masculino de Primera y Segunda y el baloncesto ACB. Las demás no lo son, por mucho que alguna pueda merecerlo. El fútbol sala ya ha alzado la voz al respecto. Y también el fútbol femenino. El balonmano, con estructuras similares al futsal, tampoco goza de esa condición. Y así podríamos continuar con el resto de deportes de equipo. Todos ellos, aglutinados en torno al COE, reclaman una solución para un regreso a la competición con medidas contra el coronavirus unificadas a nivel estatal. No está siendo fácil, porque la regulación sanitaria y los clubes no profesionales cuelgan de sus comunidades. El ministro Rodríguez Uribes ha tomado las riendas del asunto. El viernes, en una reunión con las autonomías, salió el compromiso de un protocolo común “para la próxima semana”. Un poco tarde parece, cuando ya había campeonatos que tenían previsto su arranque en esas fechas. En España se sigue parando el mundo en agosto. Una de esas ligas es la ASOBAL.

El balonmano regresó este sábado con la Supercopa, que ganó el de siempre: el Barça. El retorno en sí es una buena noticia, porque habían pasado 174 días desde la final de la Copa del Rey. Ambos equipos fueron sometidos a los PCR, así que fue un torneo seguro. Lo que no cuadra tanto es que también supone el pistoletazo a la Liga, que está anunciada para el martes. Los jugadores y los entrenadores no ven claro el inicio, porque piden test en todas las jornadas. Y también un calendario flexible donde quepan los partidos aplazados por positivos, porque los habrá. Eso será común a todos los deportes. Paco Blázquez, el presidente de la Federación, ha tendido la mano a la ASOBAL para apoyar un aplazamiento. Ante estos rebrotes, y sin el protocolo estatal promulgado, parece lo más coherente.