Dusko Ivanovic lo volvió a hacer

Dusko Ivanovic lo volvió a hacer. Entrenador talismán. El último título del Baskonia había que buscarlo en 2010, en una final de la ACB mágica que se recuerda por un 2+1 de San Emeterio, pero que tuvo mucho más. Enfrente estaba también el Barça, uno de los más potentes de la historia, quizá el que más. Navarro, Rubio, Basile, Mickeal, Lorbek… Una plantilla legendaria que venía de ganar la Euroliga, pero no pudo alzar la Liga porque se topó con el equipo alavés… y con Ivanovic en su banquillo. Este Barça no es tan poderoso como aquel, pero pretendía serlo. El club azulgrana tiró de cartera para reunir una armada que iniciara la reconquista, harto de ver al Real Madrid de Pablo Laso desfilar con todas las copas. Nikola Mirotic, el MVP de la temporada regular, era la bandera de un proyecto que incluía a Abrines, Davies, Higgins… Un proyecto para dominarlos a todos. Con el Madrid ya en casa desde hace varios días, zarandeado en la primera fase por Burgos y Andorra, la oportunidad de coronarse en la Liga ACB seis años después era inmejorable. Pero ahí estaba Dusko.

Josean Querejeta rescató a Ivanovic el día de Navidad para resucitar a un cadáver. Este Baskonia que hoy celebra el título es el mismo que no fue capaz de clasificarse para la Copa del Rey, que iba octavo en marzo cuando se paró el campeonato por la pandemia, que ocupaba la 13ª posición en la Euroliga… Dusko recuperó el espíritu baskonista, el alma de un equipo alicaído… Y recuperó también durante el confinamiento a jugadores lesionados. Uno de ellos, Luca Vildoza, metió la canasta ganadora y fue coronado como MVP de la final. No había jugado ni un solo partido en 2020 hasta esta fase de La Fonteta. En la víspera, Svetislav Pesic bromeó con Ivanovic: “Toca la copa, que luego no se sabe…”. Menos mal que Pesic sí la tocó, porque luego ya se sabe lo que pasó: Dusko Ivanovic lo volvió a hacer.