La nueva posición de Llorente...

Un empate y tres victorias desde la reanudación de LaLiga colocan al Atlético en una posición sólida con vistas a la Champions. Cuando empezó este nuevo y estresante tramo del campeonato, uno de los equipos más apurados era justamente el Atlético, porque para él perder plaza de Champions sería casi lo que un descenso para otros. La necesita para sus cuentas, apuradas como las de todos, y para el sosiego de su proyecto. Estaba muy incómodo en la zona de Europa League, ahora ya respira. Y me atrevo a decir que en esta reacción ha tenido mucho que ver el cambio de posición de Llorente, agitador del ataque.

Es difícil hallarle una nueva posición a un jugador ya consolidado en otra. Siempre se consideró un alto mérito en los entrenadores que lo hacían. En lo que yo llamo el periodo clásico de nuestro fútbol, los cincuenta, que descolló singularmente en eso, Fernando Daucik, que entre sus muchos aciertos tuvo el de crear la media Mauri-Maguregui a partir de un extremo y de un interior. Ahora Simeone ha hecho algo más difícil con Llorente, porque no retrasa su posición, sino la adelanta. El medio centro que ocupaba el cruce de caminos es ahora un atacante afilado, que llega con velocidad y claridad, que ve el pase y ve el remate.

Siempre me pareció que Llorente tendía a perder el sitio como medio centro, arrastrado por esa saludable vigorexia de los Llorente. Ahora la explota, va y viene, pero además demuestra talento en los espacios cortos, muy distintos de los del medio campo, tan amplios que en tiempos se la llamó ‘la zona ancha’. Su nueva posición es todo un hallazgo. Todo un hallazgo. Quizá una serendipia, porque Simeone le estrenó ahí en Anfield, cuando tenía el agua al cuello. Él correspondió con dos goles y ya se ha hecho un sitio ahí, desde donde ayer, como viene ocurriendo, volvió a ser decisivo. Ha mejorado al Atleti donde más lo necesitaba: en el ataque.