El año de los Sainz

El nombre de Carlos Sainz ha protagonizado cuatro veces la portada del AS en lo que llevamos de año. Y hay tiempo para que no sean las únicas. El padre se ha llevado dos y el hijo, otras tantas. Todo queda en casa. La primera madrugó en enero: ‘Carlos III Rey del Dakar’. Después de su tercer triunfo en el desierto, con 57 años, el piloto visitó el periódico y la pregunta cayó inevitablemente: “¿El Princesa de Asturias?”. Carlos reconoció que el premio le haría “ilusión”, pero eludió relacionar el galardón con la plenitud: “Ya me siento absolutamente reconocido”. Así titulamos aquella información y así lo volvió repetir esta semana tras conocer la elección del jurado, en una entrevista con Pipo López que se reedita desde hace 30 años, desde su primer título mundial de rallys en 1990. Han pasado tres décadas y Carlos sigue ahí arriba. ¿Hay mayor reconocimiento que ese? El Princesa de Asturias, sin embargo, remata una trayectoria única: ‘Carlos Sainz se corona’. Como le escuché una vez decir al periodista Jesús Álvarez: “Se puede vivir sin premios, pero si te los dan, siempre gustan”.

Entre aquella primera portada del Dakar y esta última del Princesa de Asturias, los Sainz han vivido en la misma convulsión que el resto de la humanidad, confinados por la pandemia, un periodo que aprovecharon para colaborar en la campaña benéfica de la Cruz Roja impulsada por Rafa Nadal y Pau Gasol. En paralelo, a pesar del encierro, no pararon de recibir buenas noticias. Carlos padre fue elegido el Mejor Piloto de Rallys de la historia, con siete mundiales menos que Sebastian Loeb. Por algo será. Y Carlos hijo encabezó una de las noticias deportivas del año: su fichaje por Ferrari. Otras dos portadas al zurrón. Esta semana, mientras su maestro se coronaba, el piloto de Fórmula 1 ya trabajaba con el McLaren, sin cerrar las puertas a sus sueños infinitos. De casta le viene al galgo.