JUAN GUTIÉRREZ

Tourmalet, Angliru y mucho más

Estos dos colosos icónicos aseguran el éxito de una carrera antes incluso de lanzarse la salida, pero el recorrido de la Vuelta 2020 tiene más atractivos.

Tourmalet, Angliru y mucho más
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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El Tourmalet y el Angliru aseguran el éxito de una carrera antes incluso de lanzarse la salida. Son los dos platos principales del recorrido de la Vuelta 2020, como se confirmó este martes en la presentación. La ronda española ya había visitado otras veces los Pirineos franceses, pero con el Tourmalet pega un salto a la cumbre más mítica. El trazado de la etapa no se amolda a aquellas viejas cabalgadas agonísticas, sino al ciclismo moderno, amigo de jornadas cortas y nerviosas: 135 kilómetros que incluyen el Portalet y el Aubisque. Justo una semana después asoma el Angliru, con el Cordal de aperitivo sobre otro perfil reducido y explosivo de 109 km. No es una montaña con tanta solera, pero desde su estreno en 1999 enamoró a los aficionados con unas rampas imposibles que marcaron tendencia. Nuevos tiempos.

La Vuelta 2020, sin embargo, será mucho más que estos dos icónicos colosos. La jornada de La Farrapona, con la Cobertoria y San Lorenzo, puede competir con ambos como etapa reina. Luego hay otras cimas clásicas como Arrate, otras inéditas como Moncalvillo y Laguna Negra, una cronoescalada con cambio de bici para pegar chepazos en Ézaro, un final en La Covatilla en las puertas de Madrid, una atractiva meta en bajada tras San Miguel de Aralar, media montaña y peligro de viento en Aragón… Sólo falta, como de costumbre, una contrarreloj de verdad, una especie en extinción.

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En el deporte actual, que se consume en paquetes intensos, cuesta mantener el interés tantos días, por eso los cebos están repartidos durante las tres semanas. Una sucesión soporífera de esprints ya no podría sobrevivir como antaño. Hace tiempo que la Vuelta cuida ese detalle. Últimamente, también el Tour.

Al margen de los entresijos del recorrido, llama la atención que la carrera acoge metas en cuatro países y sólo pisa el norte de España. El dibujo podrá gustar más o menos, pero influye poco en la calidad del trazado.

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