El árbitro cobró penalti

Hispanoamericanos y españoles compartimos una lengua unida y diversa, de modo que las palabras circulan entre nosotros sin necesidad de pasaporte. Algunas van de acá hacia allá, y otras de allá hacia acá.

Por ejemplo, en España decimos "tiza" (saludamos con este motivo a los jugadores de billar y a los viejos maestros de escuela), palabra que en su día tomamos del nahuatl, lengua precolombina hablada en lo que hoy es México (concretamente, la tomamos del término "tizatl"). Y a su vez en México a la tiza le llaman "gis", vocablo procedente del latín "gypsum" y que les llegó desde España (donde significaba "yeso").

El fútbol ha hecho viajar también a algunas palabras. Acá decimos "cuerpear", por ejemplo, que vino de allá; y allá hablaban de los "galácticos" a los que dio nombre colectivo Alfredo Relaño aquí. De Uruguay nos llegó "hincha", y nosotros intentamos seguir exportando el "tiquitaca" al resto del ámbito del español, ahora con menos éxito.

En el marco de esos intercambios enriquecedores, el verbo "cobrar" está entrando en el léxico de nuestro fútbol tal como se usa en Argentina; con un sentido que provocó aquellas chuscas situaciones que relataba Di Stéfano, ocurridas al poco de llegar él a España. Ante decisiones de los árbitros que el jugador argentino no entendía, les preguntaba: "¿Qué cobró?". Los trencillas se quedaban estupefactos al pensar que le acusaba de soborno, y Di Stéfano fue multado varias veces.

Sin embargo, La Saeta Rubia no tenía mala intención, sino que simplemente pretendía saber qué había señalado el juez de la contienda. Porque "cobrar" puede equivaler en el español rioplantense a señalar algo. Según recoge el Diccionario de Americanismos (elaborado por las academias de aquel continente), ese verbo significa en Chile, Paraguay y Uruguay (tal vez falta incluir a Argentina) "señalar el árbitro las infracciones e incidencias del juego".

Como sucede a menudo, los usos de América tienen algún origen en el español de aquí. "Cobrar" figuraba ya en los diccionarios del siglo XVIII con el equivalente de "enmendar" y "reparar", y el árbitro enmienda o repara con sus decisiones las infracciones de algún jugador.

Me gustó escuchar el domingo 20 de enero, a las 14.10, el comentario de un periodista de beIN Sports que resumía el partido Getafe-Alavés del día anterior y que dijo: "Munuera Montero cobró penalti". Muy bien. El idioma español es la suma de todas las maneras de hablarlo, y tan nuestras son las palabras de allá como suyas las que nacieron aquí.

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