El hambre y la inocencia

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Las cosas han cambiado en el nuevo Sevilla de Emery, algo lógico por la cantidad de caras nuevas que el equipo ha presentado y por el hecho de que el técnico donostiarra haya podido trabajar una pretemporada  al completo con sus pupilos. La principal virtud que tiene es el hambre. El equipo va a por todos los balones divididos, no rehuye pelea alguna y demuestra que la indolencia del curso anterior pasó, para alegría de su ilusionada parroquia, a mejor vida.

Sin embargo, tantas caras nuevas y, sobre todo, tanta juventud, provoca que la inocencia se convierta en pecado capital de este Sevilla hasta que todas sus piezas se ensamblen como es debido y cuajen. Este defecto sale a la luz, sobre todo, ante equipos hechos y que juegan de memoria, y el mejor ejemplo de este tipo de conjuntos es el Atlético de Simeone. Esto se soluciona a base de partidos y que a nadie se le olvide que la hoja del calendario aún está en agosto.

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