La guinda fue Sergio Roberto
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Lo llamaron a última hora y de manera tímida se sumó al grupo. Aún con el rostro marcado por la envidiada y añorada juventud, Guardiola le pasó la mano por la cara a Mourinho haciendo debutar a un juvenil, pilar en el filial. Sergio Roberto tocó tres balones, pero le supieron a gloria, bendita recompensa a tantos años de esfuerzo. Siendo un niño en Reus, soñó algún día en poder disputar este tipo de encuentros, aunque se lo comieran los nervios. Confiando en su potencia, versatilidad y llegada, el centrocampista está llamado a ser uno de los referentes del Barça del futuro, junto con Thiago, Jonathan dos Santos, Oriol Romeu y Andreu Fontàs, entre otros.
Guardiola dijo el martes que el Madrid tenía siete delanteros de lujo en su banquillo y ayer insistió en ello. Pero también remarcó el potencial de la cantera azulgrana y por si a alguien no le quedó claro, hizo saltar al terreno de juego a un chico con el pelo desgarbado (pronto se lo harán cortar, ya verán). Así, una docena de chiquillos educados en el fútbol de La Masía volvieron a tomar Chamartín, demostrando que cuando besas a la pelota, siempre vuelve a buscarte con el cariño que le diste antaño. Es así de claro. Porque el trabajo de formación en los tiempos que corremos sigue siendo igual de exigente que décadas atrás y la conclusión es la misma: el que vale, vale y si no, a otra cosa. De ahí que el estreno de Sergio Roberto significase el segundo triunfo de la jornada. Sabe el tarraconense que si continúa en la misma línea, el futuro es suyo. Como el del Barça, que camina con paso firme para acabar jugando algún día con once de la cantera en el equipo inicial. Sería dar otro golpetazo en la mesa; como el de ayer.




