Los equipos de Segunda entre copas
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Mientras los clubes de Primera División esperan tranquilos para empezar a competir en dieciseisavos de final, las entidades más modestas de Tercera, Segunda B y Segunda, dirimen las eliminatorias directas de Copa del Rey con sentimientos contrapuestos. Son encuentros con poco tirón, con mucha presencia de suplentes, que obligan a gastos importantes en desplazamientos a clubes que no están sobrados de dinero y que rechinan en la planificación de la temporada de los entrenadores. En las gradas de los campos sólo podemos observar a los aficionados más fieles y abundancia de asientos vacíos, con lo cual podríamos preguntarnos qué aporta esta competición.
Quizá la respuesta la resida en los ejemplos concretos de clubes de Segunda como el Salamanca que dio lo mejor de su fútbol para intentar sin éxito eliminar al Castellón, con la pretensión de obtener un buen cruce en el sorteo, embolsarse una buena taquilla y atenuar la crisis económica en la que se ve inmerso, premio que al final tendrán los "orelluts". O el Elche, que peleó en Copa como si le fuera la temporada en ello para recuperar la autoestima que les está negando la Liga y de paso mantener a flote a David Vidal. Hércules y Rayo confirmaron el buen momento por el que atraviesan y el Celta su recuperación definitiva. La travesía del desierto ya ha acabado para los clasificados que ahora saborean el premio de un buen cruce en dieciseisavos. Y es que, se lo han ganado.




