Yo digo Adolfo Barbero

Nino nunca falla y marcó en su casa

Adolfo Barbero
Redacción de AS
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El pasado fin de semana pude ver de nuevo en vivo el talento de Nino. El almeriense ya no es una sorpresa para nadie, pero eso no merma su rendimiento. Sus armas futbolísticas siempre son las mismas y, aún siendo previsibles, nadie las puede frenar. Nino se mueve con ansia entre los centrales, les saca de sitio y les incomoda hasta desquiciarles. La velocidad y la constancia son dos virtudes que exprime al máximo, ya que no es más fuerte y tampoco el más alto, pero tiene el don de estar donde debe en el momento preciso. Además, su capacidad rematadora le permite sacar el máximo de cualquier balón que ronde el área.

Cuando marcó el primer tanto del Tenerife ante el Elche añadió una muesca más a su larga lista goleadora, pero mantuvo una actitud respetuosa ante el club en el que se forjó. Este gesto y la memoria de los seguidores ilicitanos hicieron que en el momento de su sustitución la grada se olvidara de la derrota para agradecer a Nino sus servicios prestados. Este año está bien arropado y a su sombra puede crecer Ángel, un canterano con mucho apego hacia el gol que puede haber encontrado el maestro perfecto.

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