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¿Atenuar artificialmente el Sol? Más de 60 científicos, en contra

La ingeniería planetaria es un concepto muy debatido, aunque la mayoría de expertos no cree en su efectividad ante el cambio climático y para nada resulta sostenible.

El pasado lunes, 60 expertos de 20 nacionalidades distintas, emitieron una carta conjunta, para alertar a la ciudadanía de los posibles peligros derivados de la llamada ingeniería planetaria, también conocida como geoingeniería solar. Muchos de los gobiernos del mundo se han planteado el uso de esta ciencia, para enfriar la superficie terrestre, y poder así contrarrestar los efectos del calentamiento global, derivados del cambio climático que vive el planeta.

Estos expertos que han firmado la carta, muchos de ellos auténticas eminencias en sus respectivos campos, han afirmado que no solo se muestran totalmente de la ingeniería planetaria, sino también creen firmemente en la prohibición de esta a nivel global.

Un artículo del diario ABC explica que, según la carta abierta, existe una técnica un poco más debatida, conocida como Modificación de la Radiación Solar (SRM), se basa en estabilizar miles de millones de partículas de azufre en la atmósfera media para evitar que una parte de los rayos del Sol llegue a la superficie, una medida que según estos expertos, a la larga tendría más consecuencias nocivas que beneficiosas: "El despliegue de la geoingeniería solar no puede controlarse globalmente de manera justa, inclusiva y efectiva. Por lo tanto, hacemos un llamamiento a la acción política inmediata de los gobiernos, las Naciones Unidas y otros actores para evitar la normalización de la geoingeniería solar como una opción de política climática.".

Hay zonas que se verían beneficiadas

Este tipo de técnicas resultarían realmente beneficiosas en algunos aspectos, para zonas de la tierra con algunos de los climas más extremos en relación a la incidencia solar, como es el caso del sur de África. La ingeniería planetaria, según confirman los estudios, aumentarían la frecuencia de precipitaciones en lugares áridos, reduciendo así el riesgo de sequía de estas zonas. El problema del sistema SRM, sería, en términos vulgares, desinstalar este método de reflexión de los rayos solares, que concluiría en un ascenso brusco de las temperaturas, que sería realmente peligroso.

Hay en estos momentos, un problema de regulación con estas actividades, por lo que, según expresa el artículo, cualquier persona u organismo con el poder adquisitivo suficiente podría comenzar a ponerlo en marcha sin ningún tipo de control. También se habla de que esta situación no resuelve el problema de la acumulación de CO2, que también está teniendo una notable repercusión en el cambio climático.

Las consecuencias de intervenir en el ciclo natural

Pese a las advertencias del campo científico, se sigue hablando de la ingeniería planetaria como una solución para 'ganar tiempo' en la lucha por frenar el calentamiento global, aunque estos procesos repercutirían de una forma negativa en todo el globo terráqueo. Los objetivos marcados para las próximas décadas en cuanto a emisiones y temperaturas medias están muy lejos de conseguirse, y por ello sigue sonando con fuerza esta medida 'desesperada'.

Los científicos recuerdan que el producir una capa que frene los rayos de sol es productivo en la lucha con las altas temperaturas, como se teorizó en la conocida extinción de los dinosaurios, y se ha demostrado tras las emisiones derivadas de las erupciones de grandes volcanes, que produjeron una capa de polvo que bajaron las temperaturas de todo el mundo.

El problema que se observa aquí son otros fenómenos como las precipitaciones, y los gases nocivos, que se podrían ver fuertemente alterados, entrando en una crisis global de recursos, que derivaría en un problema alimentario para abastecer las necesidades de todo el planeta. Provocar sequías en zonas como el Amazonas, también podría resultar definitivo para un futuro próspero de la humanidad.