CORONAVIRUS

Illa revela los momentos más difíciles al frente de la pandemia

Alberto Estévez

El ministro de Sanidad ha concedido una entrevista a EFE en la que asume que ha cometido errores y reconoce: “Lo he hecho lo mejor que he podido”.

"No me arrepiento", afirma Salvador Illa. Así responde al ser preguntado por si volvería a aceptar el cargo que ostenta, incluso a sabiendas de lo que vendría luego, una pandemia mundial muy difícil de gestionar. Pese a todo lo vivido, y lo que pueda quedar por vivir, el ministro de Sanidad tiene claro que el pico de finales de marzo y principios de abril fue un momento muy complicado al que hacer frente.

Además de esa fecha en la que estalló todo, tampoco olvida, en una entrevista concedida a EFE, lo que supuso restringir la asistencia a los funerales: "Si ya es muy doloroso perder a un ser querido, no poderte despedir de él, no poderle acompañar, multiplica ese dolor". A nivel interno, Illa ha sumado también el ingreso en urgencias de Faustino Blanco, entonces secretario general de Sanidad, en el mes de mayo por un problema cardíaco: "Le fui pidiendo que fuera continuando, así que, cuando pasó esto, me sentí un poco responsable. Afortunadamente todo salió bien".

A nivel general, Salvador Illa tiene la conciencia tranquila: "Lo he hecho lo mejor que he podido". "Mi beligerancia se centra únicamente contra el virus. Lo demás, ni un minuto", añade. Pero también reconoce que no se llegó a tiempo. "Todo el mundo llegó tarde, también España", cuenta, pero "yendo tarde y cometiendo errores, fuimos también los primeros en reaccionar".

A favor de una evaluación de su trabajo

"Hay quien lleva interesado desde el primer día, más que en combatir el virus, en combatir al Gobierno; allá ellos. Nosotros queremos hacer una evaluación constructiva, serena, pausada y que nos dé pautas de actuación de cara al futuro", explica el ministro. La hará un grupo de trabajo constituido en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en palabras de Illa, "lo antes posible".

Eso sí, considera que analizar sus decisiones de la primera ola con los datos actuales "no es muy honesto". Por ello, al igual que defiende su trabajo entonces, también lo hace con Fernando Simón, director del CCAES, del que descarta que haya pedido dimitir. "Es un trabajador incansable y muy honesto", afirma, y añade que él "y los Fernando Simón que hay en nuestro país en el ámbito de la salud pública y en muchos otros ámbitos son servidores públicos vocacionales y ejemplares".

"No me arrepiento de haber aceptado el ofrecimiento del presidente; lo sentí en ese momento como un honor y he hecho las cosas lo mejor que he podido. Claro que, si hubiéramos sabido que iba a pasar esto, los planteamientos hubieran sido muy distintos, pero no me arrepiento de haber aceptado el cargo y para mí es un honor", reitera sobre su puesto en sustitución de María Luisa Carcedo.

Mensaje a los sanitarios y la ciudadanía

"Ha sido ejemplar", resumiría Salvador Illa sobre el comportamiento de la sociedad española. "Ha habido cosas que ponen la piel de gallina, porque ha habido reacciones muy espontáneas en un momento de mucha dureza, en el que todo el mundo ha entendido que había que volver a descubrir esa dimensión comunitaria y que no vivimos aislados", recuerda.

Y de cara a la Navidad, repite un mensaje de solidaridad: "No nos cansamos de repetir que la Navidad, en casa; no nos movamos y estemos con la familia más próxima". Para él, pronto se verán los resultados de haber actuado "rápidamente", "correctamente" y fruto de ello España está preparada para afrontar "lo que tenga que venir".

"Ya tenemos un horizonte", afirma Illa, "es un horizonte de cinco o seis meses", de manera que cuando se llegue a él, la vacunación masiva, de relajarán medidas "de forma importante".