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B3a, la cepa del coronavirus que sólo ha entrado en España

En otros países de Europa apenas ha tenido incidencia esta variante del virus. Los investigadores estudian si llegó directamente desde China.

B3a, la cepa del coronavirus que sólo ha entrado en España
Rost-9D Getty Images/iStockphoto

España ha sufrido una cepa del coronavirus que apenas ha tenido incidencia en otros países europeos. Se trata de la denominada B3a, nombre de la cepa del virus predominante en España. Según el estudio realizado por un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago (USC) y del Instituto de Investigaciones Sanitarias (IDIS), esta rama se hizo fuerte en España procedente de China, pero resulta llamativo que apenas se encuentre en otros países europeos. Para llegar a esa conclusión, el estudio ha analizado cerca de 5.000 genomas en todo el mundo.

“En España y en todo el mundo hay una cepa que ha triunfado muchísimo, la A2a. Está presente en Europa y predomina en todo el mundo”, apunta el profesor Antonio Salas. “Llama la atención que en España, donde también hay la A2a, tenemos la B3a que o no existe en el resto de Europa o está de forma anecdótica”, añade. En Chile sí se han visto muestras de esta cepa y se cree que ha podido ser transportada desde España.

El itinerario que siguió la cepa B3a para llegar a España desde China es un misterio para los investigadores. Se desconoce si llegó directamente desde el país asiático o a través de otro país donde no alcanzó la propagación que sí tuvo en nuestro país. Lo que sí apunta la evolución natural del virus, explican, es que el nuevo coronavirus no fue manipulado en un laboratorio, como apuntan teorías conspiratorias. El estudio sitúa el posible origen en el mundo animal. Según Salas, esta información “es un paso fundamental para entender el proceso de dispersión del virus” y servirá de gran ayuda para prever y prevenir futuros brotes.

La importancia de los supercontagiadores

El trabajo conjunto realizado por la USC y el IDIS también revela que entre un tercio y la mitad de los contagios por COVID-19 en el mundo estarían relacionados con los llamados ‘supercontagiadores’, figura capaz de extender la infección a varias docenas de personas. “En la investigación surgieron en determinado momento unos patrones que no sabíamos qué eran. Al tirar del hilo nos dimos cuenta de que esos pocos genomas eran muy compatibles con la figura del supercontagiador”, asegura el profesor Salas.

Estas personas, que transmiten el virus con mayor eficacia y de forma más sencilla, poseen una carga vírica mayor teniendo una sintomatología más leve. “Puede ser cualquiera”, advierten los investigadores, que afirman que la figura del supercontagiador no tiene que ver con rasgos físicos, sino con unas características determinadas, como las secreciones respiratorias o la sudoración. Se estima, además, que los supercontagiadores operan especialmente en los momentos iniciales de los brotes, lo que hace que la transmisión del virus aumente de forma exponencial.