Ídolos del pasado y del presente.
Si el Barça hubiera ganado esta Liga la justicia no hubiera estado de su parte, pues éste ha sido su peor campeonato en muchos años, aliviado tan solo por la mala sombra que ha perseguido al equipo en casi cada una de sus líneas.
Dos despedidas muy diferentes
El adiós al Tata, una bofetada.
Madrid y Atleti: alegría en Madrid.
Tanta tristeza no es posible que se concentre en el semblante asustado de una persona.
No den por muerto el fútbol de Pep.
El Barça pasó de la esperanza a la nada; a la nada de la temporada, por cierto. Resucitó con el gol de Bartra, pero el Real Madrid tenía entre sus municiones la rapidez del atleta Gareth Bale y perdió el partido. Perdió mucho más que eso.
Una final de Copa es algo más que un partido
El Barça ya lleva tiradas algunas toallas, pero el sudor persiste. En la afición y en el equipo. El descalabro de Granada es una continuación fiel de las adivinaciones del desastre que el equipo anuncia desde hace un buen rato.
El Barça opuso brisa a un vendaval y así no hay manera. El equipo azulgrana exhibió una falta casi absoluta de sentido del orden en los primeros compases del encuentro y sucumbió en seguida al viento racheado del equipo colchonero.
La negra sombra de la FIFA.
Como en las grandes ocasiones en que la suerte es también el arte, Courtois, el portero atlético, que tiene nombre de novela francesa, desbarató las ilusiones hilvanadas de un equipo que anoche no desmereció su fama, el Barcelona.
Conmovió la grave lesión del meta.
Página36
