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El escudo del Real Valladolid y su afición

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Mientras Ronaldo Nazário cumplía con su promesa y realizaba el Camino de Santiago, la afición del Real Valladolid está muy preocupada por cómo será el nuevo diseño del escudo que aparecerá en las equipaciones de la próxima temporada. El presidente y máximo accionista se atreve a tocar algo que desde el año 1962, salvo ligeros matices en los años 1970 y 1998, se ha mantenido inalterable y que ha recibido el galardón de escudo más bonito del fútbol español en una encuesta realizada en Twitter, donde participaron más de 11.500 usuarios en el año 2020.

Ronaldo se equivoca imponiendo el cambio del símbolo más representativo del club. La imposición del nuevo escudo y digo imposición porque es así, no se ha consultado el cambio con nadie. ¿Por qué lo cambia? ¿Para que sea más bonito? ¿Para mejorar el posicionamiento de la marca en los nuevos soportes digitales? ¿Para aumentar las ventas de merchandising, aumentando de ese modo los ingresos del club?. La mayoría de la afición protesta por la modificación de un escudo que sienten como suyo. Es imposible pretender que se conviertan en clientes de una empresa que no conoce de amores, pasiones y filosofías de vida, que es lo que significa para muchos. No es lógico que, si no se ignora la opinión y el sentimiento de la afición, luego se pida su dinero durante la campaña de abonados, ya que si no respetan lo primero, será más complicado conseguir lo segundo. Hay un creciente descontento entre la afición por este tema y el propio Ronaldo pudo escuchar durante las celebraciones del ascenso a gran parte de la afición corear “el escudo no se toca”.

El Real Valladolid mueve muchas pasiones, y en una misma familia se hereda la afición por el Pucela. Eso significa que, cuando te conviertes en adulto, el escudo ya se ha convertido en una seña de identidad para ti: lo has llevado en tu camiseta, en tu bufanda y en tu bandera durante años. El equipo blanquivioleta tiene tras de sí a unos aficionados cuyo apoyo es, a menudo, puramente sentimental. El escudo no puede pasar de ser una representación simbólica y poética, que se diseñó el siglo pasado, para convertirse de la noche a la mañana en un logo de gestión comercial que debe funcionar como sello identificativo.

El nuevo escudo del Real Valladolid puede tener todos los elementos comerciales lógicos a su favor, pero si no conecta con los sentimientos de sus aficionados, no servirá. No puede ser una especie de tótem que pone la directiva a su capricho, esperando obediencia por parte de la afición. Suelo hablar mucho con socios y aficionados de Cruzeiro y me transmiten que Ronaldo no puede tocar el diseño de su escudo y los colores de su equipo por contrato. Su afición nunca lo entendería y se muestran muy sorprendidos con lo que sucede en Valladolid respecto al tema del cambio de escudo.