Gareth Bale, ni siquiera una sonrisa

No se podrá decir que las rotaciones hayan tenido un impacto positivo en la victoria madridista en esta Liga 2021-2022. De hecho, después de perder puntos a principio de temporada cuando movió mucho el once titular, Ancelotti ha renunciado claramente a lo que los ingleses llaman el turnover. Sin embargo, varios habituales suplentes tendrán hoy una posibilidad, no de reivindicarse porque es demasiado tarde, sino de participar algo en la conquista del campeonato nacional. Entre ellos me hubiera gustado ver a Gareth Bale. Porque era seguramente la última oportunidad para el galés de participar en un partido en el que el Madrid se jugaba algo.

Todos sabemos que el club no le renovará el contrato y que dentro de unas semanas su aventura en la capital de España será simplemente un recuerdo. Cada uno juzgará y dirá si se trata de un recuerdo agradable o de un mal recuerdo. O de un recuerdo agridulce. Personalmente creo que escogeré el último calificativo porque no querré olvidar el gol de la final de la Copa del Rey en Valencia frente al Barça ni el doblete contra el Liverpool que valió una Champions. No sé si a Bale le importa irse correctamente del Madrid pero no hubiera estado mal, para el club y sus aficionados, que se hubiera despedido hoy con algún gol, alguna asistencia, alguna arrancada de las suyas. O por lo menos una sonrisa. Pues nada. Ni eso.