Del mar de fondo al horizonte feliz
Hace dos semanas el Getafe provocaba una tormenta en el Bernabéu, así de variable es el fútbol. El madridismo considera que hay material para ganar la Copa de Europa y la Liga.
Pasará a la galería de goles ilustres el que marcó Arda Güler para cerrar la victoria del Madrid, que firmó la semana perfecta. Valverde, que no gasta la pólvora en salvas, marcó cinco goles en ocho días: el ganador en Balaídos –último segundo del partido–, que mantiene al equipo en la persecución del líder, el memorable hat-trick contra el Manchester City y el segundo frente al Elche, derechazo imparable que permitió el ingreso de la muchachada del Castilla en el segundo tiempo. O sea, el precioso oro del descanso para la mayoría de los que serán titulares mañana en el Etihad.
Los jóvenes se portaron. Thiago Pitarch fue titular, plaza que se la ha ganado con inteligencia y derroche físico. En el segundo tiempo entraron algunos que empiezan a despuntar en los minutos que les concede Arbeloa. Uno es Manuel Ángel, el niño maravilla que deslumbraba con 15 y 16 años. Ahora intenta adecuarse a las exigencias del máximo nivel en el fútbol. Veremos si es capaz de completar el salto al primer equipo o a la Primera División.
Palacios es la otra reciente novedad. Una grave lesión frenó su progresión en el Castilla. Raúl le tenía algo más que fe. Era su predilecto antes del percance. Empieza a asomar, minutos por aquí y por allí. Los disfrutó frente al Elche, en un partido sin las tensiones de las últimas jornadas. El Elche ofreció excelentes maneras con la pelota y no atravesó por dificultades defensivas hasta que, pasada la media hora, Rüdiger marcó el primero del Madrid.
Al Elche se le quedó corto el campo. Le sobraron los últimos 20 metros. Hasta allí operó bien. Luego entraba en un agujero negro, como si el gol no estuviera en sus planes. Solo se animó en los minutos finales del encuentro. Demasiado tarde para todo. El Madrid había adquirido una ventaja de tres goles y la hinchada festejaba a su equipo. Así de variable es el viento del fútbol. Dos semanas antes, el Getafe provocó una tormenta de gran aparato eléctrico con su victoria en el Bernabéu.
Resulta que se ha descapotado el cielo. El madridismo considera que hay material para ganar la Copa de Europa y la Liga. Por el camino examina a los chicos de la cantera, a los que ha visto de refilón en los últimos años. Cualquiera que sea el futuro de los jóvenes, su contribución en esta temporada es más que respetable. Arbeloa les ha concedido la oportunidad de remar no en momentos intrascendentes, sino en un periodo extremadamente difícil de la temporada.
Palacios dio muchas señales de inteligencia y clase. Yáñez, un zurdo que juega en la izquierda, internacional en las categorías juveniles, confirmó sus habilidades y dibujó el excelente centro que Huijsen cabeceó para marcar el tercer gol. Dos más, el central Diego Aguado y Gonzalo, participaron en el éxito. De todos los que ingresaron, Gonzalo fue el único que pareció agarrotado. Todo indica que atraviesa un periodo de dudas.
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Junto a la joven generación de la cantera, saltó Arda Güler, más joven que algunos de los integrantes del Castilla. Marcó un gol exquisito por precisión y potencia desde 65 metros. Esa joya enloqueció al público y sus compañeros. Arbeloa se llevó las manos a la cabeza. Uno de los goles de la temporada, en definitiva, aspirante por derecho al gol del año en las votaciones que se premian en el Balón de Oro.
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