JESÚS GALLEGO

'Carletto' calculó mal...

Mas allá del mal resultado, quedó una imagen de inferioridad física que no invita demasiado al optimismo de cara a la vuelta.

'Carletto' calculó mal...
GONZALO FUENTES
Jesús Gallego
En la SER desde 1990, donde ha dirigido y presentado Carrusel Deportivo, Ser Deportivos y Hora25 Deportes. Fue reportero de El Larguero y Carrusel siguiendo la actualidad del Real Madrid y la Selección. Ha cubierto la Liga, Champions, Mundiales, Eurocopas y JJOO Olímpicos. Fue presentador de Deportes Cuatro, Golazo de Gol y Movistar Deportes.
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La raquítica imagen ofrecida en París, pocas veces se vio en Europa un Real Madrid tan acogotado, dejó estupefactos a todos los estamentos del club, desde el palco al mismo vestuario. Nadie esperaba que, con la alineación dispuesta por el entrenador, un once que podría ser el de gala, los blancos estuvieran tan a merced del PSG y fueran incapaces en todo el partido de dar un paso adelante y mostrarse competitivos. Desde el inicio, se vio que los franceses tenían un plan muy claro: impedir que los medios madridistas salieran tocando con comodidad y no dejar que Benzema y Vinicius fueran alternativa en los balones largos. Cerrados esos caminos, la fugacidad de la posesión blanca convirtió el duelo en un monólogo de los de Pochettino, que arrinconaban al rival y lo sometían alrededor de su área. Carletto parecía confiar en que, con el paso de los minutos y asentados en su buena defensa, el Madrid cambiaría el panorama, pero calculó mal.

El ritmo en la presión impuesto por Verratti, Paredes y Danilo, con la inestimable ayuda de Di María, fue imposible para Modric y Kroos, que no encontraban ni líneas de pase ni segundos para respirar. Además, la superioridad de Mbappé en el desborde intimidaba y hacía que todos se echasen aún más atrás para protegerse. A pesar del acoquinamiento, Ancelotti no se atrevió a mover piezas y se encomendó a las milagrosas paradas de Courtois, pero era una quimera. Al italiano le faltaron reflejos para meter más gente en el centro del campo, que aportase piernas y oxígeno y permitiera hacer algo cuando se recuperase la pelota. Mas allá del mal resultado, quedó una imagen de inferioridad física que no invita demasiado al optimismo de cara a la vuelta. Hará falta otro plan y otro vigor, porque con lo de siempre, en este nivel, no da.

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