La noche es joven

El Barcelona tiene un problema. Y gordo. Al margen del expolio sufrido, tiene el alma podrida por una directiva que le ha arrancado hasta las entrañas. Además, el trauma de la marcha de Messi, que pese a las apariencias, es más simbólica que deportiva. ha dejado un paisaje arrasado. Lo más llamativo es que desde la presidencia actual se trata de pinchar uno de sus posibles salvavidas: Koeman y su decidida apuesta por los jóvenes. El holandés ha visto que muchos veteranos lastraban económica y emocionalmente al club, así que ha decidido que mientras sobrevive en esta tormenta, va a sentar las bases para un gran futuro.

Siempre adoramos a quien recoge el fruto, pero apenas nos acordamos de quien ha realizado la siembra. Por ejemplo, fue Van Gaal (su Ajax nada tenía nada que envidiar al Dream Team) quien hizo debutar a Xavi e Iniesta, el que convenció a Puyol de que se quedara y quien dio la gran oportunidad a Valdés. Por eso, a Koeman, que garantiza oportunidades, le sorprende que un jugador como Ilaix salga del club sin haber devuelto nada de lo que recibió.

No es el único entrenador que está haciendo eso. La sangre fresca del Madrid con Vinicius, Rodrygo y Asensio está dándole un octanaje del que carecía. En Segunda División, David Gallego, entrenador del Sporting, proporciona un clima inmejorable para que los jóvenes crezcan. El legendario equipo asturiano sufrió hace 23 años uno de los mayores escarnios del fútbol europeo al descender a Segunda con sólo 13 puntos. Desde entonces, salvo breves periodos, los asturianos viven en la cara B, buscando su identidad perdida. Y están encontrándola. Por ejemplo, Gragera, la última joya de Mareo, pese a las ofertas recibidas de otros equipos, ha preferido permanecer más tiempo en el Sporting. Es un jugador que, a diferencia de Ilaix, trata de devolver algo de lo recibido. Koeman no sólo intenta sobrevivir en la tormenta de la actualidad, sino que busca dejar sólidos cimientos para el futuro. Construir, qué desagradecida labor.