LaLiga se siente discriminada con razón

Cada cual con sus apuros, los tres aspirantes al título que han jugado ya consiguieron sus tres puntos. Hoy queda el Sevilla, un ‘outsider’ que se ha venido arriba con ese aire de ‘caballo que alcanza quiere ganar’, como decía Di Stéfano, hombre de hipódromo. El Sevilla-Athetic completará esta noche la jornada y nos dejará cuentas firmes con vistas al fin de semana, que viene con dinamita: Barça-Atlético el sábado y Madrid-Sevilla el domingo. En esa jornada hay mucha Liga. La habrá incluso si el Sevilla no gana hoy, la habrá más todavía si gana porque eso le pondría en condiciones de presentar seria candidatura mojando en el Di Stéfano.

Para esta jornada había planes de regreso de los aficionados a los campos en un porcentaje bien calibrado. LaLiga lo considera interesante, no por lo que eso pueda remediar en las arcas de los clubes esta temporada, sino por lo que significaría para reanimar el ambiente y mover los abonos para la próxima temporada. Pero después de un sí prometido ha llegado un no imprevisto. Hay toros (ayer mismo en Madrid), hay tenis, hay cine, hay teatro, hay incluso fútbol en las capas más bajas, donde depende de las autonomías. Esta negativa no se entiende. Dudo sobre si debe abrir, pero no dudo de que hay una diferencia de trato.

Pero con o sin gente, LaLiga sigue y ayer vimos al Barça ganar en Valencia un partido que le define: fuerte por arriba (tres goles) débil por abajo (dos encajados). De los aspirantes, el Barça es el que más marca y tiene en Messi una bala de plata para resolver partidos. Ayer mismo marcó dos, el segundo en un magnífico golpe franco. Pero atrás no tiene ninguna firmeza. Con poco le hacen gol. Piqué dijo, creo que explicándose mal, que les hacen pocas ocasiones pero entran todas. Eso parecería culpar a Ter Stegen, y no creo que fuera la intención. Entran tantos porque los agujeros son como el túnel del San Bernardo. Por ahí sangra el Barça.