Bola extra para el Madrid

El baloncesto es un deporte que casi siempre guarda una bola extra de salvación, hasta que se agotan todas las bolas. Llevamos casi un mes avisando que el Real Madrid estaba metido en un buen lío para entrar en las ocho primeras plazas que expiden el pasaporte a los playoffs de la Euroliga, porque a su mala racha y a su titubeante juego se unía un calendario espinoso. Los de Pablo Laso caminaban en el alambre, pero siempre había un partido más, otra final que podía resucitarles o hundirles. La bola extra. A falta de cuatro jornadas, una de esas finales era la que disputaba este jueves ante el Villeurbanne, un equipo sin posibilidades de acceder a los cuartos, pero que ha ganado sus dos duelos al Barça y al Baskonia, por poner dos ejemplos. La Euroliga no es la ACB, donde el Real marcha firme con un solo partido perdido. Aquí te puede doblar cualquiera. De hecho, en su casillero europeo tiene una derrota ante el desahuciado colista Khimki y un balance en blanco ante los tres participantes españoles (0-6). El Madrid superó con sufrimiento esta primera final en Francia y sigue vivo. Aunque también los demás.

Según las cuentas madridistas, había que ganar al Asvel Villeurbanne y al Olympiacos de aquí al 9 de abril para asegurarse el corte, porque con los turcos Efes y Fenerbahçe la cosa pinta peor. La primera cábala se ha cumplido, pero la oposición tampoco cede. El Valencia también logró un triunfo de mérito ante el Bayern Múnich que le sitúa en zona de playoff, a falta de lo que hagan este viernes el Baskonia y el Zénit. Los rusos de Xavi Pascual, además, tienen un partido menos, así que todavía dependen de sí mismos. Las calculadoras echan humo. El paso gigante del Valencia no sólo acerca los cuartos, sino también su permanencia en la Euroliga, que obliga a los equipos llegados de la Eurocup a acabar en el top-8 para asegurar su continuidad. La clasificación arde en la liga regular. Y todavía quedan bolas extras. En concreto, tres.