Argentina vibra con los Peques

El tenis acaparó este martes las portadas argentinas, por encima incluso del aterrizaje de Lionel Messi para jugar las eliminatorias mundialistas con la Albiceleste. En una jornada mágica, Diego Schwartzman y Nadia Podoroska se metieron heroicamente en semifinales de Roland Garros. Ambos comparten apodo, pero con diferente grafía, el Peque y la Peke, aunque paradójicamente ella mide lo mismo que él: 1,70. También le llaman la Rusa, porque sus abuelos son ucranianos. El milagro de Podoroska se entiende fácil: llegó a París en el puesto 131 mundial y entró al cuadro final a través de la previa, una gesta sin precedentes en la Era Open del Grand Slam francés. La rosarina tumbó a Elina Svitolina, número 5 de la WTA, en este caso ucraniana de nacimiento y bandera. Schwartzman, por su lado, doblegó a Dominic Thiem, número 3 de la ATP, reciente campeón del US Open y uno de los favoritos en la tierra batida, después de una dura batalla de más de cinco horas. El bonaerense demostró así que su victoria sobre Rafa Nadal y su final en Roma no fueron casualidades.

Estos dos éxitos remontan a su deporte al histórico 2004, cuando cuatro argentinos alcanzaron las semifinales: Gastón Gaudio, posterior campeón, Guillermo Coria, David Nalbandian y Paola Suárez. Y también invitan a soñar con la lista de compatriotas coronados en un Grand Slam: el propio Gaudio, Gabriela Sabatini, Martín del Potro y el legendario Guillermo Vilas, que logró cuatro grandes en los años 70, uno en París. Nadie duda de que Del Potro, sin el ensañamiento de las lesiones, podría haber aspirado a esos números, y más cuando se recuerda que su US Open 2009 lo conquistó en cinco sets ante el mítico Roger Federer. Quizá sea precipitado compararlos con estos ilustres, aunque, de momento, ya le han quitado los titulares a Messi. Argentina vibra con los Peques.