Hay tenis fuera del Big Three

Si empezamos a contar en cada Grand Slam a partir de la primera vez que lo ganó uno de los tres integrantes del Big Three, nos encontramos con un total de 66 torneos en los que sólo leemos nueve nombres distintos a los de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic. Se trata de Stan Wawrinka, en tres ocasiones; Andy Murray, en dos; Marat Safin, Juan Martín del Potro, Marin Cilic y el recién estrenado Dominic Thiem. Si hurgamos un poco en esos grandes aparece otro dato igual de abrumador. Sólo hubo cuatro finales de 66 sin algún miembro del trío estelar: Safin-Hewitt en Australia 2005, Murray-Raonic en Wimbledon 2013, Cilic-Nishikori en el US Open 2014 y, al fin, el Thiem-Zverev del domingo en Nueva York. El dominio del Big Three es conocido, pero si se traduce a datos impresiona aún más. Por eso copan el ranking histórico de los grandes: Federer (20), Nadal (19) y Djokovic (17). Por eso luchan por la corona simbólica del mejor tenista de todos los tiempos. Y por eso la batalla de cuatro horas y dos minutos de Thiem y Zverev toma una mayor dimensión.

La final del US Open dispuso de todos los ingredientes que se esperan del tenis: buen juego, emoción, agonía… Thiem remontó los dos primeros sets a Alexander Zverev, quebró el saque del alemán cuando servía con 5-3 para el título, se impuso en un tie break final sin apenas poder andar… Fue una victoria épica, que se pudo haber decantado para cualquier lado. Si existe algún tipo de justicia universal, el domingo inclinó la balanza hacia el lado correcto, porque el austriaco ya había jugado otras tres finales de Grand Slam, con dos derrotas ante Nadal y una ante Djokovic. Ya le tocaba. Es cierto que este grande era diferente por la renuncia de Nadal, por la lesión de Federer, por la descalificación de DjokovicA pesar de todo nos enseñó una cosa: hay tenis más allá del Big Three.