La Real ha planteado un dilema

La Real proyectaba abrir Zubieta para que trotaran por allí, por separado y con precauciones, los jugadores que lo desearan. No todos los futbolistas tienen amplios jardines como los que, con mejor intención que acto, han mostrado en sus redes sociales algunas de nuestras celebridades. Muchos viven en pisos, quizá amplios, pero pisos. La idea era que fueran los que quisieran, en su coche, vestidos ya en ropa deportiva, en la que regresarían a sus casas para ducharse en ellas. Nada en el Real Decreto impide eso. Se trata de ir al lugar de trabajo, como vienen haciendo allí y en espacios similares trabajadores de mantenimiento.

El CSD lo ha "prohibido" invocando el Real Decreto, que sólo habla de cerrar esos espacios ‘al público’. Y lo ha hecho con unos reflejos extraordinarios que contrastan con la condescendencia pánfila que tuvo con el grupo de vela olímpica y que les piruleó en Santander. La Real había consultado a la Ertzaintza, que no veía problema. Claro, que alguien puede decir, ¿por qué los futbolistas sí y los demás no? Ahí está la justificación para el CSD, y al tiempo su revés oscuro. Los demás deportistas podrían pedir lo mismo, pero ya no hay JJ OO a la vista, en corto plazo. Lo que sí hay en el fútbol es el deseo de salvar la temporada, si es posible.

Y desde luego, lo que no se puede es hacer decir al Real Decreto algo que no dice. Si se considera la reapertura de LaLiga antes del verano algo desechable que lo diga ‘la autoridad’, que es Sanidad. Pero si no es eso, bien podrían facilitarse unos primeros pasos que por otra parte ya están dando algunos por ahí fuera, por ejemplo, el Bayern. No sé por qué desde hoy puede haber de nuevo albañiles trabajando en el tuneado del Bernabéu y no futbolistas corriendo por turnos, guardando distancias y sin juntarse en las duchas, en Valdebebas o cualquier otra ciudad deportiva. Salvo que Irene Lozano sólo pretenda poner pegas por lucirse y por ponerlas.