Punto de equipo en un día quijotesco

El pinganillo. En un partido trepidante, donde tuvo el mismo protagonismo el pinganillo, el VAR, la genialidad de Suso o el acierto de Wu Lei, el Espanyol pescó un punto que habría firmado antes de volar a Sevilla sin Raúl de Tomás. El equipo de Abelardo demostró que es un bloque, que es capaz de marcar dos goles sin su mejor delantero, que es capaz de competir y ganarle a un equipo Champions con once jugadores (1-2) y que luego fue también capaz de resistir pese al empate y al asedio local (2-2) ya con la expulsión de Víctor Sánchez. A la salvación se llega por la constancia, y el equipo perico demostró que no ha perdido ni un ápice de ese carácter que despertó el día del derbi, en el estreno de Abelardo.

Comunicación. Las virtudes del Sevilla y la baja de RdT provocaron que Abelardo retocara su sistema. No es el técnico un amante de los dogmas, como lo fue Machín. La gran virtud del asturiano es su flexibilidad y sentido común, por lo que Embarba y Wu Lei debían ayudar a los laterales y Darder, más liberado, hilar el ataque. Curiosamente, el 1-0 llegó por una falta de comunicación entre Wu Lei, Bernardo y Javi López. ¿Quién debió marcar a Ocampos? Sea como fuere, los jugadores no se entendieron. Error individual o colectivo, pero error. También Reguilón se equivocó en el 1-2 que marca hábilmente Wu Lei. Las equivocaciones están a la orden del día, son inabarcables en 90 minutos.

Refuerzos. Si De Tomás ya suma cuatro goles, Embarba también anotó su primer tanto (primero de falta del curso) y Cabrera lideró de nuevo en defensa. El Espanyol ha aumentado su nivel, incluso un jugador como Pedrosa cumplió en el lateral, achicando agua con la dupla Suso-Navas, capitanes de un Sevilla ansioso pero determinante. Con orden y simpleza, y con el desconcierto que creó el 1-1 del VAR, el Espanyol demostró entereza y garra, unidas ambas cualidades en Calleri, un jornalero del ataque, cuyo esfuerzo es encomiable y su capacidad para sacar petróleo de dónde no hay ni agua. Él recibió la falta del 1-1, él cabeceó y asistió al delantero chino.

Sainete. Del desconcierto por el 1-1 después de la intervención del VAR, a la expulsión de Víctor Sánchez a incluso la expulsión del médico Misael Rivas, después de salir al terreno de juego a atender a un futbolista perico. También el añadido, un minuto más del estipulado, con el Sevilla poniendo centros por doquier y el Espanyol resistiendo estoicamente. Hubo acciones quijotescas, fantasiosas que finalmente fueron reales, como la salvación del equipo blanquiazul pese a seguir en la última posición.

Europa. Y en medio de estos apuros, se cuela de nuevo la Europa League, aparcada más de dos meses. Siguel el equipo último en LaLiga, no ha podido aprovechar este tiempo para salir de abajo. Pero al Espanyol le van estas locuras.