Todos somos balonmano

Las Guerreras aterrizaron este lunes en Madrid con sus medallas al cuello, todavía con los ecos de ese oro que acariciaron con el disparo errado por Alexandrina Cabral a falta de siete segundos, y de ese polémico bloqueo a la portera Wester que tanta confusión generó en el desenlace. Con el reglamento en la mano, la acción de Ainhoa Hernández, que acabó con su expulsión y un decisivo penalti a favor de Holanda, estuvo bien pitada. Otra cosa diferente es abrir un debate sobre la necesidad del videoarbitraje, que sí se ha aplicado en competiciones internacionales y que lleva un tiempo en barbecho. El balonmano también debe aprovechar la tecnología. Los dirigentes están para esas cosas. Y las jugadoras, para competir. Esto es un deporte de equipo, la suma de errores y aciertos colectivos. Hay que pasar página y proyectar al futuro los aprendizajes de esos dramáticos segundos. La Selección viajó con el difícil objetivo del Preolímpico, y ha regresado con una plata que, de paso, allana el camino a Tokio 2020. ¿Quién no lo hubiera firmado antes de volar a Japón?

También este lunes se anunció la lista de los Hispanos para el Europeo de enero, donde defiende título. El oro (o la plata, si la campeona es Dinamarca) da acceso directo a los Juegos, una espina clavada desde su eliminación para Río 2016. El Preolímpico ya está atado desde el Mundial. Las dos Selecciones avanzan firmes. No hubiera estado mal, eso sí, retrasar un par de días la convocatoria, para no coincidir con el momentazo de las Guerreras. Un solapamiento parecido al que surgió el fin de semana con la Copa Asobal. A veces es sólo una cuestión de detalles para crecer en armonía, para hacer bueno el reciente alegato de Xavi Pascual, el técnico del Barça: “No hay que darles la enhorabuena a las chicas, sino las gracias, por devolvernos a la primera fila. Todos somos balonmano”.