Competición
  • Champions League
  • LaLiga SmartBank

Jorge Prado vuela alto

Los moteros españoles, que son muchos y de calidad, alucinan con este muchacho lucense, que se ha proclamado campeón del mundo de MX2 por segundo año consecutivo, con una solvencia abrumadora, prácticamente a doblete cada fin de semana. Lo de MX hay que traducirlo como motocross, una espectacular disciplina poco desarrollada en España, a pesar de ser un país motero. Por eso alucina la afición. No porque Jorge Prado sume títulos internacionales, una bendita costumbre de nuestro motociclismo, sino porque lo hace en una especialidad de escasa tradición en estos lares. Los pilotos españoles dominan el trial, se exhiben en las categorías de velocidad, como ese último triplete en MotoGP con Rins por delante Márquez y Viñales… Pero en MX, o motocross, nunca se había volado tan alto como lo hace Prado. Y lo que le queda aún por delante.

Jorge Prado, de 18 años, ha encadenado su segundo Mundial y ya mira a la categoría reina, la MXGP, donde aterrizará a una edad inusual, porque ahí los más jóvenes están en torno a los 24 o 25. Los triunfos en MXGP no sólo se resuelven por la técnica, también por el físico. Prado lo sabe, es un riesgo, pero su actual peldaño se le ha quedado pequeño y, además, el reglamento le obliga. Dará el salto, uno más de este genio natural, de este pionero del deporte español. El gallego brilla desde niño, a los 10 años ya tenía un contrato con Red Bull, que se ha extendido, junto al de KTM, para las cuatro próximas temporadas. Hace falta el talento, sí, pero también una familia que le ha acompañado siempre, que dejó todo en España para arroparle en Bélgica y en Italia durante la adolescencia. Prado aprendió en los santuarios del motocross. Y ahora vuela alto.