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El deportista no está solo

Hace diez días, en el mismo escenario, la remera Anna Boada, bronce mundial, puso la piel de gallina a la audiencia cuando anunció su retirada del deporte a los 26 años por problemas de depresión y ansiedad. Alejandro Blanco fue testigo directo del suceso y lo primero que hizo fue ofrecerle su ayuda. Ni era el primer caso parecido que afrontaba desde el COE, ni tampoco el más grave. Cuando Blanco llegó a la presidencia en 2005 puso como “primer objetivo innegociable” montar la Oficina de Atención al Deportista, su proyecto estrella. La meta era ayudar a deportistas como Boada, pero también orientar a todos aquellos que, una vez retirados del deporte de élite, no saben o no pueden reconducir su vida. Una situación que en el acto de ayer se definió con palabras como “vacío”, “soledad” o “agujero negro”.

Han pasado casi 13 años desde que Blanco puso en marcha la Oficina y por allí han pasado en torno a 3.000 deportistas. Reciben formación, orientación, ofertas de trabajo, ayuda psicológica, soporte jurídico… Ventanas de futuro. También ha servido de puente hacia las becas de la UCAM, hacia las ayudas a jóvenes de Telefónica… Y pretende seguir creciendo con un convenio con las Fuerzas Armadas. El presidente del COE enumeró ayer estas líneas maestras de su proyecto ante un auditorio plagado de deportistas, de dirigentes del deporte… Y con un testigo de excepción, Pedro Sánchez, que escenificó el respaldo a unas políticas que también se hacen desde el propio Gobierno a través de una oficina similar en el CSD. Los deportistas dan mucho a España y, como apuntó Sánchez, es “justo devolvérselo".

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