ALFREDO MATILLA

De verdugo a heredero de Valverde

Calleja dio la puntilla al técnico del Barça cuando uno jugaba en Osasuna y el otro entrenaba al Villarreal. Ahora, plasma una idea de juego que antes no gustaba a Roig.

Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, 1982), es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
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Calleja ha sido tajante respecto al pasillo al Barça de Valverde. Y aunque habrá quien no lo entienda, por tratarse de un partido aplazado que debió disputarse cuando el rival no era campeón y habida cuenta de que el Depor ya rindió ese homenaje, al técnico del Villarreal le sobran los motivos para promoverlo. Aunque ni los sepa o recuerde. Primero, podría justificarlo por conciencia. Jugando en Osasuna participó en la puntilla a Valverde cuando éste entrenaba al Submarino (09-10). Y segundo, por corporativismo y filosofía. Aquel 0-2 no sólo llevó a Roig a prescindir del Txingurri. También acabó con una forma de jugar más solidaria, intensa y directa tras la Era Pellegrini. Un estilo que no compraron Ibagaza y Pires, que acabó en manos de Garrido para volver a la dictadura de la posesión y que, sin embargo, ahora brilla en el Barça y el Villarreal.

El éxito de Valverde ha sido saber pulir su libreto e insistir. En Vila-real no creyeron en su idea de que la genialidad y el genio podían ir de la mano hasta que conocieron a Marcelino. Y, sin embargo, fue retocando su ideario al calor de Grecia, Mestalla y San Mamés para ser asimilado ahora por el máximo exponente del toque y la pausa. Valverde ha sido capaz de derribar un 4-3-3 que era innegociable. Y la espantada de Neymar no fue el único motivo que le animó a dar el paso. Ya fichó con el plan claro, así que sin el brasileño dejó incluso una pila de millones en el banquillo invertida para mantener el dibujo, a riesgo de ser impopular al proponer a cambio a Paulinho. El Barça ya tuvo el pasillo de un descendido y el improvisado por Piqué. Lo de hoy es más personal y sincero. Calleja, primero verdugo y luego heredero, da las gracias a un maestro.

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