La promesa incumplida desde 2004 tiene obsesionado a Florentino

Don ‘Floren’. Al final, Florentino está haciendo buenas migas con los responsables del consistorio de Manuela Carmena. Por allí se le conoce como Floren. “¡Mañana viene Floren!”, se escucha en los pasillos. Después de que el TSJM tumbara la modificación del PGOU que permitía las obras del nuevo Bernabéu y de constatar que no habría cambio de norma con Ahora Madrid de por medio, se ha puesto el presidente manos a la obra para adaptar su proyecto a las ordenanzas. Y no al revés, como habían puesto los constructores de moda en España. Estamos hartos de ver ejemplos en los telediarios...
Tres veces. Florentino está en modo persistente. Hasta tres veces ha ido ya en persona al Ayuntamiento a reunirse con el concejal de urbanismo José Manuel Calvo. La última, el 29 de enero. Suele ir Florentino acompañado de un equipo de arquitectos que se reúnen con los técnicos del consistorio. El presidente del Madrid tiene una obsesión: techar el estadio a toda costa…
Desde 2004. Cubrir el Bernabéu es una promesa incumplida por Florentino desde 2004, cuando fue a las elecciones tras su primera temporada en blanco después de echar a Del Bosque. Lo llevó en su programa electoral (e incluso encartó publicidad pagada de su bolsillo en periódicos de tirada nacional como AS, vean la de la imagen). Desde entonces ha sido argumento recurrente para él, en las asambleas, para ilusionar al socio ante la ausencia de títulos.
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La solución. La Esquina del Bernabéu es clave en el nuevo proyecto de remodelación del Bernabéu. El Ayuntamiento ya le ha dicho a Florentino que no tendrá “ni un metro más de edificabilidad que el actual”. No habrá, por tanto, modificación alguna en el PGOU. Pero sí se le permitirá al Madrid un cambio de uso en el suelo de la Esquina, que ahora es terciario- comercial, para facilitar que su proyecto sea viable económicamente. Un simple Procedimiento Administrativo Reglado debería permitir al Madrid (esa es la idea) hacer un hotel donde ahora está la Esquina. Los arquitectos (GMP y los catalanes L-35 y Ribas) trabajan para encontrar el modo de hacerlo. Pronto lo sabremos. Puede que coincidiendo con las próximas elecciones a la presidencia (2017 o ya, si se adelantaran).
“Como ellos quieran”. Sin hotel en la Esquina no habrá techado, porque de alguna manera habrá que pagar la obra. La deuda bruta del club ya es de 620 millones y con la obra se perderá algo de aforo. Con todo, siempre se le podría cambiar el nombre al Bernabéu por el de “Cepsa, Ipic o como ellos quieran…”.



