Pasaba por aquí | Javier Aznar

Cañonazos y corazonadas

El Madrid no busca exactamente un entrenador. Busca un corrector. Un justiciero...

SL Benfica's Portuguese head coach Jose Mourinho gestures on the touchline during the Portuguese League football match between SL Benfica and Moreirense FC at Luz Stadium in Lisbon on April 25 , 2026. (Photo by PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP)
PATRICIA DE MELO MOREIRA
Javier Aznar
Colaborador Diario As
Actualizado a

Solo hay algo más peligroso e imprevisible que un Real Madrid aburrido: un Real Madrid aburrido después de dos años en blanco. De aquí a final de temporada cualquier cosa puede pasar. Salvo que no ocurra nada. No es de extrañar, por tanto, que el nombre de José Mourinho haya empezado a correr como la pólvora por los mentideros de la villa. El Madrid está buscando al mismo tiempo dar un golpe de efecto y un paso seguro. Y pocas combinaciones son más inestables y problemáticas que esa.

Para unos, los más nostálgicos, sería el retorno del zorro plateado, la vuelta del hijo pródigo, el regreso del sabio de Setúbal. Para otros sería lo más parecido a abrir una puerta que convendría mantener cerrada: volver a lanzar los dados en el tablero de Jumanji.

Lo que cada día parece más evidente es que el Madrid no busca exactamente un entrenador. Busca un corrector. Un justiciero. Un Señor Lobo. Alguien capaz de entrar en el vestuario dando una patada a la puerta y preguntar mirando alrededor: “¿Quién es el dueño de esta pocilga?”. No tanto un técnico con ideas nuevas, sino un poli de guardería. Alguien que baje los humos a los neogalácticos, que imponga autoridad y que sea respetado por quienes ya apenas respetan a nadie.

El problema es que en toda casa se imita lo que se ve. Y si Mourinho vuelve, lo que se estaría confirmando no es tanto una solución como una certeza algo incómoda: que en el club solo se creen de verdad a tres entrenadores, Zidane, Ancelotti y el propio Mourinho. Al resto se les ve como penenes, interinos con buena prensa y discurso moderno. Voluntariosos chavalitos que usan el iPad a modo de pizarra táctica, pero incapaces de ganar la Champions, que es de lo que va esto (del alarmante ninguneo al torneo doméstico ya hablaremos en otra ocasión).

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En Casablanca, Ilsa le preguntaba a Rick: “¿Ha sido un cañonazo o el corazón que me late?”. Cuando me hablan de Mourinho, no sé si escucho tambores y sonidos de elefantes o si es mi corazón diciéndome algo.

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