Pepe dos partidos y Piqué exonerado
Al final, el Madrid paga bastante barato el extravío colectivo post-gol del Villarreal. Dos partidos a Pepe, uno a Özil. Lo del banquillo es, nos pongamos como nos pongamos, más simbólico que otra cosa. Consciente de su indulgencia, el Comité aprovechó para exonerar a Piqué, cuyo 'premeditado' todavía estaba rebotando por cajones, y de paso al presidente del Almería, que en el mismo fin de semana soltó una machada parecida. Lo tengo dicho aquí desde hace tiempo: los comités (incluyo Apelación) no hacen justicia, hacen política, y lo de ayer es una ración más de lo mismo de siempre.
Noticias relacionadas
Así, a fuerza de arrugarse cada vez que han andado Madrid y/o Barça por medio, las sanciones han ido disminuyendo drásticamente. Hijoputa ya no es insulto, sino menosprecio, y decir que el árbitro te ha echado premeditamente es nada. Sánchez Arminio, que tan jaque se puso con aquello de Piqué, tendría hoy motivos para estar enfadado, tanto por eso como por lo barato que ha salido insultar a Paradas Romero. Pero no tiene fuerza moral para quejarse: él es uno de los aprovechateguis de este sistema del que se alimenta, llevando una vida opípara que no hubiera conseguido en ninguna otra parte.
Es, en fin, el sistema, el 'Villarato', modelo arbitrario que funciona sin más normas que la patada para adelante, y la de aquí no pasa nada y si pasa se le saluda. Arriba de todo está Villar, y de él para abajo una nubecilla de logreros abriendo y cerrando válvulas para que el sistema mantenga siempre la temperatura apropiada. Es la cara fea del fútbol. La otra es lo que ocurre entre las líneas de cal, el esfuerzo y la destreza de los futbolistas, de los que ahora en España tenemos a los mejores del mundo. A mí me compensa, pero cada vez que esta burocracia corrompida salta al primer plano, el espectáculo me deprime.




