El lunes de los modestos
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Con las manecillas del reloj ya rebasando la hora límite, utilizando el recurso de un día de rodaje publicitario y más como un gesto que con la efectividad de una prueba. Así fue el lunes de los modestos, el día que saltaron a la pista los monoplazas 2012 de los dos equipos de la cola del pelotón de la Fórmula 1, HRT y Marussia. Ya sabemos que la vida con poco dinero en el bolsillo suele ser más difícil, más ingrata. Y seguro que incluso más en un mundo de ricos como la Fórmula 1. El camión del equipo español llegó por los pelos a Barcelona pero el F112 al menos pudo arrancar; así sacan ventaja a sus rivales ahora con denominación de origen rusa, porque su coche también rodó... pero sin la seguridad de poder estar en Australia, antes tendrá que superar una prueba de choque más.
Va a ser un año difícil para estas dos escuderías, aunque me preocupa especialmente, por lo que nos toca de cerca, el caso de HRT. Un coche blanco que no significa inmaculado, más bien poco atractivo para quienes deberían apoyarlo. Es el peor momento de la historia para buscar patrocinador, sobre todo cuando hay que pedir mucho dinero y convencer de que acabar los últimos puede ser toda una gesta. Es la pescadilla que se muerde la cola. Sin apoyo no llegarán los resultados y sin resultados el apoyo no llegará. Por eso Luis Pérez-Sala intenta que su proyecto no se le escape de las manos, con pilotos, coches, logística, instalaciones y personal al nivel de sus posibilidades. Miran al futuro desde el realismo, con los pies en el suelo y conscientes de sus limitaciones. Parece lo inteligente y lo prudente, lo que ya no tengo tan claro es si con ese planteamiento es posible sobrevivir en la jungla de la F-1, al menos lo suficiente para esperar tiempos mejores.




