Real Betis Balompié: el lado oscuro
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El Real Betis Balompié (insisto: ya te veré, Pepe Mel) es un conjunto embrujado de emociones, sentimientos y vivencias más o menos mágicas como, también más o menos, pueden serlo la Virgen del Rocío, la de Cuatrovitas, la de Valme, o a su manera, el ejército del barrio de Nervión conocido como Sevilla Fútbol Club. Cualquiera puede reconocer los lados oscuros o no tan brillantes de todos estos hermosos mitos. No es cuestión de adentrarse a estas alturas en las cosas que ocurren a horas prohibidas en una serie de caminos.
En el caso del Real Betis Balompié y su leyenda, que cante Juanita Reina: "Parece que está dormío, Dios Mío, en su capote de brega y por Gelves viene el río teñío con sangre de los Ortega", cantó la reina y señora de la copla, en homenaje a Gallito, por Quintero, León y Quiroga. En esta hora, el Real Betis Balompié recuerda a aquella instantánea memorable de Talavera en la que Ignacio Sánchez Mejías, todo duda hamletiana, se muerde el alma de dolor ante el cadáver de su cuñado José: Gallito. El sentimiento mágico tapa el raciocinio: "El toro mató a Joselito aquel día porque en ese momento, simplemente José no fue un buen torero", opinó el Duque de Veragua, que de esto sabía algo. José era el príncipe de los toreros. Y con su leyenda, el Real Betis Balompié es hoy una jaula de grillos, conspiraciones y conspiradores, facciones que van y vienen, llamaditas a Serra Ferrer, toques a Mel, miraditas al Juzgado de Alaya, etc. Lados oscuros. Dormío, Díos Mío.




