Drama para Camavinga
Según adelantó Telefoot, el centrocampista tiene serias opciones de quedarse fuera de la lista de Deschamps para la próxima cita mundialista.
Del mea culpa, al tempus fugit. Y ahora, quiere desafiar al alea iacta est (‘la suerte está echada’, que este es más desconocido). Camavinga no se rinde, ni mucho menos. Es consciente del clima de desilusión y decepción que le rodea; de que esta ha sido la peor temporada de su carrera, a nivel de rendimiento. Pero en estas, escoge ver el vaso medio lleno. Aún le quedan cinco partidos y una pretemporada con un nuevo entrenador. No, la suerte puede no estar echada. Y aunque suenen los cantos de sirena, su parte la tiene clara: quiere quedarse. Y está convencido de que quiere hacerlo convenciendo. Volver a ser Camavinga, aunque sus opciones para disputar el próximo Mundial se han alejado considerablemente en las últimas horas.
Máxima autocrítica. Eso, para empezar. Porque es la base de su posible reconstrucción, si es que la tiene. Pero la buscará. Tiene contrato hasta 2029 y ninguna duda alrededor de su futuro. Quiere quedarse en el Real Madrid; nada de marcharse este verano. Y eso que pretendientes, tiene (PSG, varios clubes de la Premier...). Quedaría la duda de si alguna de las ofertas, este verano, llegaría a satisfacer las pretensiones del club; pero en su puja hay mucha gente sentada. Y a ella, no tiene intención de acudir.

Cuesta abajo
Su deseo es redimirse. Conseguir que un año para olvidar, sea olvidado. Ha jugado 39 partidos esta temporada, para un total de 2.013′. Es el 11º de la plantilla en minutos; confianza se le ha dado... y mucha. Pero no ha estado a la altura. Perdió el puesto en detrimento de Thiago, estuvo irreconocible en la recta final de la temporada y como guinda, su expulsión en Múnich. Una rigurosa, pero ante la que juega con fuego (al final, hace lo que hace teniendo amarilla). La noche ante el Alavés, el Bernabéu le puso en el cenital de los silbidos. Y él, lejos de esconderse, protagonizó una vuelta por el estadio pidiendo perdón. Asumiendo su responsabilidad.
El Mundial se aleja
Eduardo Camavinga no tiene, ni mucho menos, garantizada su presencia en la lista de convocados de Didier Deschamps para el próximo Mundial que dará a conocer el 14 de marzo en el telediario de TF1. Según adelantó Telefoot, el centrocampista tiene serias opciones de quedarse fuera de la próxima cita mundialista, después de firmar una temporada muy irregular con el Real Madrid y tras no convencer en el último parón internacional de marzo.
Las sensaciones en los últimos meses no han jugado a favor del franco-angoleño. Desde que arrancó el año, las lesiones y el poco protagonismo del que ha gozado con Arbeloa en el banquillo le alejan de formar parte de la expedición de la selección francesa a Estados Unidos. Ni el hecho de que las convocatorias se vayan a ampliar hasta 26 jugadores le garantiza un puesto en la lista de la actual subcampeona del mundo.
Durante la última ventana internacional, en marzo, el canterano del Rennes no fue titular en ninguno de los dos compromisos de Francia, ante Brasil y Colombia. Ni las masivas rotaciones de Deschamps ante la selección cafetera le abrieron las puertas de la titularidad. Kanté y Zaïre-Emery pasaron por delante de Camavinga. A ello hay que añadir que Manu Koné, ausente en el último parón antes del Mundial por lesión, deberá, salvo sorpresa, figurar en los planes de Didier Deschamps.
Teniendo en cuenta a todos los centrocampistas de Les Bleus, Camavinga es actualmente el séptimo en la jerarquía. Su temporada con el Real Madrid no le ha ayudado, tampoco la expulsión que sufrió en Múnich durante los cuartos de final de la Champions League. Aquella roja, rigurosa, se entendió en Francia como una sentencia. Y Deschamps siempre ha sido escéptico con el jugador, al que ha llegado a reubicar como lateral izquierdo para encontrarle sitio en los últimos años.
En el último torneo importante de Francia, la Eurocopa de 2024 en Alemania, Camavinga únicamente fue titular en los cuartos contra Portugal. En el último Mundial, disputado en Qatar, actuó más de lateral izquierdo y cambió la final contra Argentina desde el banquillo. Esta vez, sin embargo, sus opciones de viajar a tierras americanas como defensas son ínfimas. Theo Hernández y Lucas Digne son fijos para Deschamps. Y en el centro del campo tampoco supo aprovechar su oportunidad durante el parón de marzo.
Rechazó operarse
Sin negar una cuesta abajo que comenzó con un dolor de muelas, a principios de marzo. Antes de recibir al Getafe. Camavinga sufrió una infección en una muela que llegó a generarle un enorme dolor. Reapareció en los entrenamientos previos a ir a Balaídos, pero no llegó a viajar. Aquella noche, Arbeloa dejó el enigmático “estoy feliz por los que han querido venir”, sembrando la duda sobre si algunos no quisieron hacerlo, al estar a medio gas. Poco después, intentó matizarlo: “Lo que quería era poner en valor a aquellos que hicieron un esfuerzo”. La aclaración no fue del todo clara. Hay una realidad no contada, hasta la fecha, alrededor de este caso: a Camavinga le recomendaron operarse pero no lo hizo, pues eso habría supuesto perderse partidos importantes de la temporada (la eliminatoria ante el City, seguro).
Minutos a la vista
Pero en la exigencia del Real Madrid no entran los detalles, sólo el rendimiento. Lo sabe, lo asume. Y no ha estado bien. Pero ante lo que queda, se le ilumina el horizonte: Güler no volverá a jugar esta temporada por lesión, Ceballos no cuenta y Thiago apunta a ‘fichaje’ del Castilla para apretar por el playoff. Así, ‘sólo’ debe competir por un puesto en el centro del campo con Tchouameni, Bellingham y Valverde. Tendrá bastantes minutos en estos últimos cinco partidos. Unos que, para él, no son ni mucho menos el trámite general: quiere terminar la temporada con mejor sabor de boca.
Eslabón débil
Primero, porque sabe que en su situación es más una exigencia, que una necesidad. Y segundo, porque es conocedor de que son sus últimos argumentos para ir al Mundial, en el que su presencia está más que nunca en tela de juicio. Uno al que sí apunta, pero en el que no es seguro. Y eso ya dice mucho. En el último parón con Francia, fue el único jugador de campo que no fue titular en ninguno de los dos partidos (Brasil y Colombia). Y únicamente disputó 27′ en el segundo. No es titular y sabe que ahí, también ha perdido estatus. También le toca alzar la voz.
El sentimiento en Chamartín es que es un futbolista amortizado y que ha tocado techo. Por el que se escuchan ofertas. Pero al mismo tiempo, se rebela. Encuentra argumentos. Como que, de llegar un nuevo entrenador, habría que ver qué quiere de él. El panorama puede ser muy diferente. La situación es muy delicada, avanza por una cuerda floja que cada vez parece más fina y resbaladiza. Pero aún no se ha caído. Camavinga busca su redención. Aún le queda una última vida. Volviendo al latín: carpe diem.
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