Vinicius se distancia de Mbappé
Fue el brasileño el que marcó las distancias. Su doblete ahonda en la percepción de que juega mejor sin el francés a su lado.


Hasta el Clásico, habrá Liga. Así lo decidió el Madrid, especialmente Vinicius, con un doblete estupendo que retrasa el alirón del Barcelona y profundiza en la peligrosa sensación, puede que irreal, de que el equipo blanco se maneja mejor sin Mbappé. El debate está ahí, así como prevalece también el ahogo del Espanyol en una pesadilla que tiene mala pinta.
Si no estaba claro ya, Arbeloa quiere encargarse de que no haya dudas hasta el final. El once del Madrid no tuvo ninguna concesión mundialista respecto a algunos jugadores. Con Carvajal lesionado, quitándole intriga al asunto, Camavinga volvió a ser suplente. Un golpe difícil de digerir para el francés cuando se cuestiona ahora su presencia en la lista de Deschamps. Tampoco fueron de la partida Carreras, Mastantuono y Gonzalo, tratados de manera diferente por Xabi Alonso. El lateral ni salió con la lesión de Mendy, confirmándose que algo se torció para él en la lista de preferencias del técnico. Los otros sí tuvieron protagonismo después.
Cada inicio de ambas partes fue un pequeño suplicio para el Madrid. Se notaron las apreturas clasificatorias del Espanyol y esa intensidad primera puso contra las cuerdas al equipo de Arbeloa. Con profundidad y proyección por las bandas, los de Manolo González se asomaron a la portería de Lunin con centros laterales, pero sin ningún grado de eficacia. Es un mal repetitivo en esta segunda vuelta tan dolorosa para el Espanyol. Dejar a Kike García en el banquillo, por mal dadas que vengan, tampoco pareció la mejor opción para remediarlo.
El Madrid capeó ese sufrimiento, bien atornillado por Huijsen, que se resintoniza con lo que fue a su llegada. Aun así, al equipo de Arbeloa le costó vincularse con el partido. Compareció algo frío, diezmado también por esa tendencia al desaguisado táctico y la relajación en las vigilancias. En cualquier caso, siempre se desempeñó con dignidad competitiva. Bellingham fue un ejemplo de ello. Con el Mundial de fondo, el inglés dejó ver su positivo desarrollo al involucrarse en la construcción, entregarse en el despliegue y alcanzar el área. Y eso que no termina de sujetarse en la posición y se excede en carreras que no le ayudan ni a él ni a su equipo.
Cuando Bellingham funcionó y Valverde centró más su ubicación después de la entrada de Mastantuono, el Madrid asumió la iniciativa sin vuelta de hoja y el Espanyol sacó a pasear su aire depresivo. Pero fue Vinicius el que marcó las distancias. Su doblete ahonda en la percepción de que el brasileño juega mejor sin Mbappé a su lado y con otro tipo de delantero cerca como puede ser el propio Gonzalo. Pese a la hostilidad de Omar, Vinicius decantó la balanza con su desequilibrio individual y capacidad de remate, que le va y le viene según el partido. Su talento propició una victoria que alarga la trama liguera, al menos, hasta el Clásico. Era lo mínimo que se le podía pedir al Madrid.
Jugar con un ‘9′

Tener un delantero simplifica las cosas. La entrada de Gonzalo coincidió con la transición bien llevada de Valverde y la opción de pared para Vinicius. Fijó a Calero y Cabrera y conectó con el brasileño.
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