El beso de Guardiola a Rosell
Fue una de las imágenes del partido. Con los futbolistas celebrando con la afición el regreso a Londres 19 años y ocho días después, el entrenador, exultante e inmensamente feliz, se giró a la zona noble del Camp Nou, donde lanzó tres besos. Posiblemente dirigidos a los suyos: el núcleo duro del guardiolismo que tanto y tanto debe estar aguantando para hacer feliz a la hinchada culé.
Pero ya sin Florentino al lado, Rosell entendió que el cariñito lanzado también reclamaba su atención. El presidente desplegó sus brazos y le devolvió el gesto. Fue uno de los últimos detalles de una noche en la que el barcelonismo en bloque se sintió ganador ante el Madrid, rompiendo los moldes del pasado más obsoleto y sabedor de que el futuro puede seguir tiñéndose de los colores del Barça.
Noticias relacionadas
El año pasado, Guardiola prometió a los aficionados que "les debían una". Y cumplió su palabra: llegar a la final. El técnico, gran agitador de la eliminatoria con su histórica conferencia de prensa, nunca reconocerá que fue él el que levantó el ánimo a la plantilla. Ahora le toca darse un alegrón abrochando el título de Liga. No será el triplete deseado, pero de alcanzar la gloria de nuevo en Inglaterra supondría haber alzado tres títulos el presente curso (con la Supercopa ).
Guardiola le lanzó un beso a Rosell. En los círculos íntimos del presidente se asegura que hay una amistad de muchos años, desgastada en el día a día y malinterpretada por decisiones presidenciales ejecutadas con algo de demora, aunque eso mejorará con el tiempo. La cuestión es que el Barça está en la final de la Champions.




