Sanz tendrá mando en plaza

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La entrada de un importante grupo inversor árabe en el Málaga es pionera en España. El dibujo es similar al de la temporada 1997-1998 cuando Fernando Puche, tras comprar las acciones del entonces presidente del Málaga, Federico Beltrán, afrontó una ampliación de capital y vendió el club a la empresa Inversiones 14, vinculada al Grupo Z. En aquella operación, Puche continuó como presidente. Y esto se parece mucho al rol que va a desempeñar Fernando Sanz, aunque deberá determinarse si lo haría como presidente, consejero delegado o con otra nomenclatura que determinen los nuevos máximos accionistas. Tal y como quedó pactado en las farragosas conversaciones de traspaso accionarial, Sanz será un hombre fuerte. Y con mando en plaza.
Se podría decir que Fernando Sanz sería un José León, o Enrique Cerezo, presidentes por debajo de la figura de un máximo accionista (Lopera o Gil Marín). Pero no parece que el todavía máximo responsable del Málaga vaya a ser un mero títere en manos de unos árabes con muchísimo dinero. Por muy puesto que Abdullah Bin Nasser esté en fútbol, no conoce quién es y cómo trabaja Juan Ramón Muñiz. Y le sonarán de oídas los nombres de Bernd Schuster o Luis Aragonés, por nombrarles dos entrenadores mediáticos. Por eso deberá forjar su proyecto alrededor de Fernando Sanz, pero incorporando progresivamente a su gente de confianza. Mayoritariamente, empresarios que vienen a invertir, pero no a rifar el dinero. Eso debe quedar muy claro.



